Arabia Saudita llega al Mundial 2026 en medio de una transformación profunda de su ecosistema futbolístico. La selección, que disputará su séptima Copa del Mundo, aparece como parte de un proyecto más amplio del país para ganar protagonismo internacional en este deporte, impulsado por la inversión en su liga local, la llegada de figuras extranjeras y la futura organización del Mundial 2034.
Grupo H: rivales de tradición
La selección saudí quedó ubicada en el Grupo H, junto a España, Uruguay y Cabo Verde, una zona exigente por la presencia de dos selecciones de tradición mundialista. Su debut será contra Uruguay, luego enfrentará a España y cerrará la fase de grupos ante Cabo Verde. La selección asiática buscará una clasificación a octavos que no logra desde Estados Unidos 1994.
¿Cómo llega Arabia Saudita al Mundial 2026?
Arabia Saudita llega al torneo con un ciclo inestable en el banco técnico. Hervé Renard, recordado por liderar la histórica victoria contra Argentina en Qatar 2022, regresó al cargo en 2024, pero fue despedido en abril de 2026 tras una serie de malos resultados. En su lugar fue nombrado el griego Georgios Donis, un entrenador con experiencia en el fútbol saudí, aunque sin recorrido previo en selecciones nacionales.
El cambio de entrenador a pocas semanas del Mundial marcó la preparación del equipo. Aun así, Donis logró una primera victoria de impulso antes del torneo, con un 3-0 frente a Puerto Rico en un amistoso interrumpido durante casi dos horas por tormenta eléctrica.
La clasificación tampoco fue sencilla. Arabia Saudita tuvo que trabajar más de lo esperado para asegurar su cupo, en un camino que terminó con una victoria 3-2 sobre Indonesia y un empate sin goles contra Irak, resultado que le permitió mantenerse arriba por mejor registro de goles. Con eso selló su tercera presencia consecutiva en una Copa del Mundo y la séptima en su historia.
Arabia Saudita y la apuesta por convertirse en potencia del fútbol
La presencia saudí en el Mundial 2026 no se entiende únicamente desde la selección. En los últimos años, el país ha buscado posicionarse como centro de poder futbolístico, especialmente desde la llegada de Cristiano Ronaldo a la liga local en 2022. Ese movimiento impulsó la visibilidad internacional de la Saudi Pro League y abrió la puerta a una transformación comercial y deportiva del campeonato.
Sin embargo, ese crecimiento también plantea una tensión para la selección. La llegada de estrellas extranjeras ha aumentado el atractivo global de la liga, pero también pudo haber reducido espacios de competencia para los futbolistas saudíes. Ese contraste es uno de los grandes dilemas del proyecto: fortalecer el espectáculo y la marca del campeonato sin debilitar el desarrollo de jugadores locales.
El país también tiene un objetivo de largo plazo: organizar la Copa del Mundo de 2034. La candidatura oficial saudí presenta ese torneo como parte de una nueva era para su fútbol y destaca que sería el primer Mundial de 48 selecciones realizado en un solo país. En ese contexto, el Mundial 2026 funciona como una vitrina previa para medir el presente competitivo de una nación que quiere crecer dentro y fuera de la cancha.
Salem Al Dawsari y Saud Abdulhamid, las cartas principales
En la nómina de Arabia Saudita, uno de los nombres más reconocidos sigue siendo Salem Al Dawsari. El capitán disputará su tercer Mundial y carga con un lugar especial en la historia reciente del equipo: fue el autor de uno de los goles en la victoria 2-1 contra Argentina en Qatar 2022. Ahora, con 34 años, vuelve a aparecer como la referencia ofensiva y emocional de la selección.
Otro jugador clave es Saud Abdulhamid. El defensor del Lens es, además, el único futbolista de la lista que milita fuera de Arabia Saudita. Su experiencia europea lo convierte en una pieza importante para competir ante rivales de alto nivel.
La convocatoria de Donis también mantiene una base con experiencia mundialista. Esa continuidad puede ser una ventaja, especialmente para una selección que necesitará orden, concentración y eficacia para competir contra Uruguay y España.
Arabia Saudita no llega como favorita en su grupo, pero sí como una selección que representa un proyecto de país. Su Mundial 2026 será una prueba deportiva y simbólica: competir contra potencias, sostener el crecimiento de su liga y mostrar si la inversión que ha puesto al fútbol saudí en el mapa internacional también puede traducirse en resultados con su selección nacional.
Este artículo fue construido con apoyo de una inteligencia artificial y fue revisado por el periodista.



