Insectos en la dieta prehistórica: consumo esporádico en Homo sapiens europeos
Insectos en dieta prehistórica: consumo esporádico en Homo sapiens

Barcelona, 5 jun (EFE).- El consumo de insectos, conocido como entomofagia, entre los humanos modernos (Homo sapiens) que poblaron Europa durante la prehistoria fue esporádico y accidental, según un estudio liderado por el Instituto de Biología Evolutiva (IBE), centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad Pompeu Fabra (UPF). Esta investigación, publicada en la revista Science Advances, contrasta con lo observado en neandertales y poblaciones de regiones tropicales, quienes sí incorporaban insectos de manera habitual en su dieta y desarrollaron adaptaciones genéticas para digerirlos.

Análisis de cálculo dental y ADN antiguo

El equipo de investigación analizó 745 muestras de cálculo dental, también conocido como sarro, procedentes de individuos de hasta 33.000 años de antigüedad. Esta sustancia conserva trazas de ADN de los alimentos consumidos de forma regular, lo que permitió a los científicos reconstruir los hábitos alimenticios de nuestros antepasados.

Los resultados obtenidos demuestran que las poblaciones del norte de Eurasia apenas practicaban la entomofagia. Los insectos hallados en su dentadura se debieron, en su mayoría, a ingestas accidentales a través de agua o comida contaminada. Esto sugiere que el consumo de insectos no era una práctica intencionada, sino más bien un evento fortuito.

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Genes implicados en la digestión de insectos

La investigación también se basó en el análisis de los genes implicados en la producción de la quitinasa, la enzima estomacal encargada de descomponer la quitina, un carbohidrato complejo que forma el exoesqueleto de los insectos. En este sentido, el estudio revela que las poblaciones del norte de Eurasia presentan mutaciones genéticas que reducen su capacidad para digerir este componente, un rasgo que persistió durante los últimos 9.000 años.

"La escasa presencia de insectos en la dieta del norte de Eurasia sugiere que la ausencia de entomofagia no responde únicamente a recientes factores culturales, sino también a una larga historia ecológica y evolutiva", explica Pablo Librado, investigador principal del IBE y líder del estudio.

Contraste con regiones tropicales y neandertales

Por el contrario, en las regiones tropicales cercanas al ecuador, donde hay una gran disponibilidad de insectos sociales como termitas y hormigas durante todo el año, las poblaciones mantuvieron variantes genéticas que favorecen una mayor expresión de estas enzimas digestivas. Esto indica una adaptación evolutiva a una dieta rica en insectos.

Tras analizar 18 muestras de sarro dental de neandertales, que habitaron Eurasia hasta hace unos 40.000 años, los científicos descubrieron una presencia de ADN de insectos muy superior a la de los Homo sapiens, equiparable incluso a la de los chimpancés occidentales que usan los insectos como suplemento alimentario en épocas de sequía.

Los restos más abundantes en los neandertales corresponden a dípteros, como moscas y mosquitos, lo que apoya la hipótesis de que consumían de forma regular cadáveres de animales infestados de larvas. "La abundancia de restos de mosquitos refuerza la posibilidad de que los cadáveres de sus presas permanecieran en charcas y zonas pantanosas, entornos idóneos en los que los insectos depositan sus huevos", detalla Librado.

Este estudio aporta nuevas perspectivas sobre la evolución de la dieta humana y las adaptaciones genéticas asociadas, destacando diferencias significativas entre distintas poblaciones prehistóricas y su relación con el consumo de insectos.

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