La nueva presidenta del Consello da Cultura Galega (CCG), Dolores Vilavedra, ha advertido que "no nos podemos permitir" la pérdida del gallego porque "la diferencia es lo que nos hace seres humanos" y sin ella "nos extinguiríamos". En una entrevista con EFE, esta catedrática y filóloga viguesa, elegida por unanimidad la semana pasada, subraya que la diversidad lingüística enriquece la condición humana.
El valor emocional del gallego
Vilavedra destaca que "hay muchas cosas que solo podemos decir en gallego, los matices que tienen tantas palabras", por lo que perder la lengua supondría "una pérdida de capital emocional que no nos podemos permitir ni como individuos ni como comunidad". Aunque reconoce que el diagnóstico sobre la situación del gallego es "implacable" y que están "seriamente preocupados", apuesta por el optimismo: "La sociedad es tan dinámica y hay agentes que están consiguiendo resultados tan esperanzadores que hay que ampararse en eso, porque el derrotismo es nefasto para la lengua".
Agentes sociales clave
La filóloga insta a "poner en su justo valor todo lo que están haciendo distintos agentes sociales que, a veces, no gozan de mucha visibilidad" y cita el fenómeno musical, el audiovisual, la literatura y el deporte. En particular, elogia al equipo de fútbol del Celta como "modélico" por crear "empatía y sensibilidad social hacia la lengua".
Autonomía del CCG
Vilavedra defiende la "autonomía radical" del CCG como su "gran fuerza" y una "singularidad en el conjunto del estado español". Asegura que preservan esa autonomía "con celo" porque es su principal fortaleza, "aunque a veces sea incómoda para los poderes políticos o determinados actores sociales". El CCG, nacido del Estatuto de Autonomía, tiene funciones de evaluación, información, diagnóstico y orientación, además de preservar el patrimonio cultural.
Nuevas fórmulas ante la crisis cultural
Ante la "crisis evidente de las formas de consumo cultural" y el rápido avance de la inteligencia artificial, Vilavedra apuesta por "ensayar nuevas fórmulas, aprovechar las ventajas de la tecnología, evitar el riesgo de saturación, llegar a públicos más jóvenes y seguir conquistando nuevos públicos" desde un compromiso radical con el conocimiento.
Críticas por "acaparamiento"
Respecto a las críticas por su nombramiento coincidiendo con que su marido, Henrique Monteagudo, preside la Real Academia Gallega (RAG), Vilavedra las rechaza: "Son como dos mundos que trabajan en esferas completamente diferentes". Señala que ambos llevan "décadas trabajando en el ámbito de la cultura gallega" y que "a veces estás más en la base y a veces en otros puestos". Califica el comentario de "un poco rancio" y añade que "quien se sorprenda con eso denota que tiene una visión de las relaciones de pareja un poco trasnochada".



