El príncipe de Mónaco, Alberto II, ha ensalzado este martes el compromiso con la acción ambiental de España, al que ha colocado entre los líderes europeos en este sentido gracias a su apuesta por la energía renovable, el cuidado de los ecosistemas y la fuerza de su ciencia. Durante el acto de celebración del X Aniversario de la Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco en España, celebrado en Madrid, el monarca también destacó la estrecha relación entre ambos países, señalando años de historia compartida que se reflejan en la protección del Mediterráneo, un objetivo común.
Inversión necesaria para los ODS
El jefe de Estado incidió en los cuatro billones de dólares anuales requeridos para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Esta es la cifra del desafío, remarcó. Además, parafraseó a Santiago Ramón y Cajal para expresar que se puede esculpir el mundo que se va a heredar, instando a creer en la ciencia y en el poder de hombres y mujeres para inventar y cooperar.
Enfoque de la fundación
Romain Ciarlet, vicepresidente de la fundación, explicó a EFE que el organismo trabaja mediante tres enfoques: filantropía, defensa de las causas e inversión de impacto. Muchas de las soluciones para los retos medioambientales ya existen, pero requieren capital para ampliarse. Al apoyar a empresas innovadoras y modelos sostenibles, ayudamos a transformar soluciones prometedoras en un impacto ambiental significativo, manifestó.
Desde su creación, la fundación, única presidida por un jefe de Estado, ha apoyado más de 850 proyectos en el Mediterráneo, regiones polares y países en desarrollo. La presencia de Alberto II ha permitido movilizar a responsables de decisiones y acelerar la acción colectiva.
Desafío ambiental: ecosistemas y biodiversidad
Para Ciarlet, el mayor reto ambiental es la protección y restauración de ecosistemas que sustentan la vida en la Tierra. El cambio climático y la pérdida de biodiversidad se tratan como cuestiones independientes cuando están profundamente interrelacionados. Por eso es crucial alcanzar el objetivo global de proteger el 30% de la superficie terrestre y marina para 2030, añadió.
Tras veinte años, la fundación ha reforzado su compromiso con el sector privado, ya que las empresas e inversores tienen un papel crucial en impulsar la innovación y acelerar la transición hacia modelos sostenibles. A corto plazo, las prioridades son reforzar presencia en el Mediterráneo, promover el conocimiento científico y acelerar la transición hacia una economía azul. A largo plazo, proteger y restaurar ecosistemas naturales, apoyar soluciones ambientales y movilizar a responsables políticos.



