Bosques mediterráneos emiten tolueno durante calor extremo y sequía
Bosques emiten tolueno en calor extremo y sequía

Barcelona, 4 jun (EFE).- Los bosques mediterráneos emiten tolueno, un compuesto orgánico volátil tradicionalmente vinculado al tráfico vehicular y la actividad industrial, cuando enfrentan episodios de calor extremo y sequía. Este fenómeno contribuye a la formación de ozono troposférico, según un estudio coliderado por el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC) y el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF), publicado en la revista Environmental Science: Atmospheres.

Datos recogidos en el Parque Natural del Montseny

La investigación se basa en datos recolectados entre 2021 y 2023 en el Parque Natural del Montseny, en Barcelona, un período caracterizado por una de las sequías más intensas de las últimas décadas en Cataluña. Los científicos observaron aumentos recurrentes y picos matutinos de tolueno en zonas forestales aproximadamente dos días después de que se registraran olas de calor, con temperaturas hasta 5 grados centígrados por encima del promedio y niveles críticos de sequedad ambiental.

Respuesta del bosque al estrés climático

“Aparecían picos de tolueno por la mañana. Esto nos hizo pensar que había una respuesta del propio bosque ante dichas condiciones de estrés”, explicó Ana Yáñez-Serrano, investigadora del IDAEA y primera autora del estudio. Ante este patrón, los científicos proponen utilizar el tolueno como un indicador del estado fisiológico y el estrés climático de los ecosistemas mediterráneos. Para confirmar esta hipótesis, planean comparar estos resultados con datos de otros bosques en Marsella (Francia) y Chipre.

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Implicaciones para la calidad del aire

El tolueno es un compuesto orgánico volátil que, al reaccionar con los óxidos de nitrógeno provenientes del tráfico urbano, favorece la formación de ozono troposférico, el cual se sitúa a nivel de superficie y puede irritar las vías respiratorias, además de actuar como gas de efecto invernadero. Joan Llusià Benet, coautor del trabajo e investigador del CREAF, destacó que el hecho de que los bosques emitan este compuesto de forma biológica “abre la puerta a calcular mejor la calidad del aire en unas condiciones cada vez más cálidas”.

Necesidad de regulación específica

Los autores del estudio coincidieron en la importancia de incluir estos compuestos en las estrategias de monitoreo y regulación de la calidad del aire, dado que actualmente la gran mayoría no están regulados de manera específica.

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