Independientemente de quién resulte ganador en la segunda vuelta entre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda, el próximo presidente de Colombia deberá enfrentar los efectos del fenómeno de El Niño. Según un informe de Corficolombiana, el primer gran examen que tendrá la próxima administración será de carácter climático, ya que la materialización del fenómeno de El Niño presionaría al alza las tarifas residenciales y los precios en bolsa, lo que incrementaría la inflación y afectaría la estructura de costos de las empresas en el país.
Probabilidad del fenómeno de El Niño
Recientemente, la probabilidad de que se materialice el fenómeno de El Niño aumentó al 82% para el trimestre mayo-junio-julio y al 96% hacia finales del año. Ante este panorama, también se contempla la posibilidad de un Super Niño, cuyos efectos llegarían en el peor momento posible: con un sistema eléctrico al límite, el sector agropecuario en terreno negativo y la inflación mostrando señales de aceleración.
Impactos en Colombia
En Colombia, los efectos del fenómeno de El Niño se manifiestan principalmente a través de sequías intensas, aumentos de temperatura e incendios forestales, con impactos especialmente notables en la región Andina, el norte del Pacífico y la región Caribe.
Efectos directos en la economía
Según Corficolombiana, los canales de impacto sobre la economía son tanto directos como indirectos. Por el lado directo, las menores lluvias presionarían el sistema eléctrico, que depende mayoritariamente de la generación hidráulica, y afectarían los cultivos, la ganadería y la silvicultura. La entidad advierte que no se trata de un riesgo menor, ya que según el estudio nacional de agua del Ideam (2022), el sector agrícola es la actividad económica que más agua utiliza en el país (43,2%), seguida por el sector energético (25,4%).
Efectos indirectos
Por el lado indirecto, el alza en los precios de los alimentos y en las tarifas de energía presionaría de manera transversal la estructura de costos de todas las industrias, generando un choque inflacionario en un momento en que la inflación ya muestra señales de aceleración. Según el BID (2024), un super Niño podría reducir el crecimiento económico en 0,9 puntos porcentuales.
Además, según la FAO (2023), la actividad agropecuaria en América Latina absorbe hasta el 82% de los daños y pérdidas directas ocasionadas por sequías asociadas a este fenómeno. Esto subraya la vulnerabilidad del sector y la urgencia de medidas de adaptación y mitigación.



