IA: huella hídrica equivale a 1,8 millones de piscinas olímpicas
Huella hídrica de IA: 1,8 millones de piscinas olímpicas

El impacto ambiental de la inteligencia artificial (IA) crece a medida que se acelera su adopción. Según un informe del Instituto de las Naciones Unidas para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud (UNU-INWEH), en 2025 los centros de datos consumieron 4,5 billones de litros de agua, equivalentes a llenar 1,8 millones de piscinas olímpicas. Esta cantidad podría satisfacer la demanda doméstica de 600 millones de personas en el África subsahariana.

Consumo energético y huella de carbono

El documento señala que los centros de datos utilizaron 448 teravatios hora (TWh) de electricidad el año pasado. Si fueran un país, ocuparían el noveno lugar mundial en consumo eléctrico. Además, generaron 189 millones de toneladas de CO2 equivalente. Para compensar esta huella de carbono, se necesitarían 3.200 millones de plantones cultivados durante 10 años, una cantidad similar a los árboles existentes en el Reino Unido.

Huella territorial y proyecciones a 2030

La superficie requerida para la producción y gestión de residuos de los centros de datos alcanzó 6.900 kilómetros cuadrados en 2025, equivalente a 4,5 veces el área metropolitana de Londres. El informe proyecta que para 2030, el consumo eléctrico podría superar los 945 TWh (sexto lugar mundial), la huella hídrica alcanzaría 9,3 billones de litros y la territorial excedería los 14.500 kilómetros cuadrados, diez veces el tamaño de Ciudad de México. Este incremento se debe en parte a que las cargas de trabajo de IA representaron el 20% del consumo eléctrico en 2025, y se espera que lleguen al 40% en 2030.

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Entrenamiento e inferencia de IA

El estudio distingue entre el entrenamiento de modelos avanzados y la fase de inferencia. Aunque el entrenamiento consume muchos recursos, la inferencia, que responde a miles de millones de interacciones, representa entre el 80% y el 90% del consumo energético total de la IA. Por ejemplo, ChatGPT, lanzado en 2022, superó el millón de usuarios en cinco días y los 100 millones en menos de dos meses, procesando actualmente unos 2.500 millones de consultas diarias.

Una consulta de texto típica consume aproximadamente 200 veces más energía que una clasificación de texto, como el filtrado de spam. Generar una imagen con IA requiere 2,9 vatios hora, 60 veces más que una respuesta de texto breve y entre 1.450 y 2.000 veces más que la clasificación de texto. El video es la nueva frontera energética: un video corto generado por IA puede consumir tanta electricidad como 200.000 clasificaciones de spam o cientos de imágenes generadas.

Residuos electrónicos y proyecciones

El ciclo de vida del hardware de IA plantea una crisis creciente. Para 2030, la infraestructura podría generar hasta 2,5 millones de toneladas métricas de residuos electrónicos al año, equivalentes a desechar casi 250 Torres Eiffel cada año. En cuanto al entrenamiento de modelos, las proyecciones para GPT-5 sugieren requisitos de electricidad de 100 GWh, comparable al consumo residencial anual de 770.000 personas en el África subsahariana, con una huella de carbono de 42.000 toneladas de CO2 equivalente que requeriría 700.000 plantones de árboles para compensarse.

Crecimiento del mercado de IA

El mercado mundial de IA se multiplicará aproximadamente por 25 en una década, pasando de 189.000 millones de dólares en 2023 a casi 5 billones en 2033. La inversión empresarial superó los 580.000 millones de dólares en 2025, y la IA generativa atrajo casi 34.000 millones en inversión privada. Según el informe, el 78% de las organizaciones utilizaron IA en 2024, y el 40% de los empleadores espera reducir plantilla donde la IA pueda automatizar tareas. Casi la mitad de los centros de datos del mundo están en Estados Unidos, y solo el 16% de los países albergan computación en la nube especializada en IA, concentrada en un 90% en Estados Unidos y China.

Como concluye UNU-INWEH: "La inteligencia artificial no es solo código; es también hormigón, cobre, silicio, litio, agua, tierra y carbono. Detrás de cada chatbot, imagen generada o motor de recomendación, reside una red global de hardware, centros de datos, redes de transmisión y cadenas de suministro impulsadas por electricidad, agua, minerales y tierra. Estos sistemas son materiales y sus impactos son teóricamente medibles".

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