La temporada de ciclones tropicales de 2026 comenzó oficialmente este 1 de junio y se extenderá hasta el 30 de noviembre. Ante el inicio de este periodo, el Gobierno Nacional activó los protocolos de vigilancia y respuesta temprana para monitorear las condiciones atmosféricas y oceánicas en el Caribe colombiano, donde podrían formarse entre ocho y 14 tormentas con nombre, de las cuales entre tres y seis alcanzarían la categoría de huracán y entre una y tres podrían convertirse en huracanes mayores.
Autoridades activan protocolos de prevención
El anuncio fue realizado durante una rueda de prensa conjunta encabezada por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), la Dirección General Marítima (Dimar), la Aeronáutica Civil y la Fuerza Aeroespacial Colombiana. La directora del Ideam, Ghisliane Echeverry, explicó que las proyecciones para este año se ubican dentro de los promedios históricos de actividad ciclónica en el Atlántico. Aunque el número esperado de tormentas no es excepcionalmente alto, advirtió que basta con un solo evento intenso para generar afectaciones significativas en el país.
“Esperamos entre ocho y 14 tormentas nombradas. De ellas, entre tres y seis podrían convertirse en huracanes y entre uno y tres alcanzar la categoría de huracán mayor”, señaló la funcionaria. Agregó que actualmente no es posible determinar cuántos de esos sistemas podrían acercarse o impactar directamente el territorio colombiano, ya que la formación de ciclones depende de múltiples factores oceánicos y atmosféricos que evolucionan durante la temporada.
Agosto y octubre, meses de mayor vigilancia
El director de la UNGRD, Carlos Carrillo, indicó que agosto y octubre suelen concentrar la mayor probabilidad de formación de estos sistemas, por lo que hizo un llamado a las autoridades territoriales para revisar y fortalecer sus planes de contingencia. “La temporada está dentro de los promedios históricos, pero eso no significa que podamos bajar la guardia. Cualquiera de estos fenómenos podría afectar directamente al país”, afirmó.
Carrillo informó que, como parte de la preparación, la Mesa Técnica de Alertas por Ciclones Tropicales ha desarrollado seis talleres en San Andrés, Providencia, La Guajira, Magdalena, Atlántico, Bolívar y Cesar, territorios considerados entre los más vulnerables ante el impacto directo o indirecto de huracanes. Además, pidió a gobernadores, alcaldes y consejos territoriales de gestión del riesgo verificar la disponibilidad de maquinaria, combustible, personal operativo, asistencia humanitaria y refugios temporales, así como fortalecer los sistemas de alerta temprana en zonas susceptibles a inundaciones, movimientos en masa y erosión costera.
San Andrés, Providencia y La Guajira, en la primera línea de riesgo
Las autoridades señalaron que históricamente las áreas colombianas más expuestas a los efectos directos de huracanes de gran intensidad han sido el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, así como la península de La Guajira. La advertencia se produce seis años después del devastador paso del huracán Iota, que en noviembre de 2020 golpeó con fuerza a Providencia y dejó una de las mayores emergencias climáticas registradas en el país.
El director de la Dimar, almirante Hermann León, destacó que Colombia cuenta hoy con mayores capacidades para anticipar y responder a estos eventos. Entre ellas mencionó una red de 33 estaciones meteorológicas y oceanográficas distribuidas en el mar Caribe, sistemas de monitoreo satelital y nuevas capacidades logísticas para atender emergencias. “Hoy podemos modelar mejor estos fenómenos y emitir alertas con mayor anticipación. También contamos con nuevas capacidades de transporte y asistencia para apoyar a las comunidades afectadas”, aseguró.
Impacto en vuelos y navegación marítima
La Aeronáutica Civil confirmó que activó el monitoreo permanente de las condiciones meteorológicas sobre el espacio aéreo nacional y advirtió que la temporada podría obligar a modificar rutas, horarios y procedimientos operacionales para garantizar la seguridad de los vuelos. “Las operaciones aéreas dependen de la información meteorológica. Si es necesario, se realizarán ajustes preventivos para proteger a pasajeros y tripulaciones”, explicó Gustavo Morelos, secretario de Seguridad Operacional de la entidad.
Por su parte, Dimar reiteró el llamado a pescadores, operadores marítimos, navegantes y turistas para que atiendan estrictamente las alertas oficiales. La entidad recordó que cada año cientos de personas deben ser rescatadas en el mar tras ignorar recomendaciones relacionadas con condiciones meteorológicas adversas.
El Niño podría agravar eventos extremos
El inicio de la temporada ciclónica coincide además con el desarrollo de un nuevo episodio del fenómeno de El Niño. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) informó este 2 de junio que existe un 80 % de probabilidad de que El Niño se consolide entre junio y agosto de 2026 y más de un 90 % de posibilidades de que continúe al menos hasta noviembre. La agencia advirtió que el calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico tropical puede alterar los patrones globales de lluvia y temperatura, incrementando el riesgo de fenómenos extremos como sequías, lluvias intensas y olas de calor.
Aunque El Niño suele reducir la actividad de huracanes en el Atlántico al aumentar la cizalladura del viento que dificulta la formación de ciclones, las autoridades colombianas insistieron en que esto no elimina el riesgo para el país, sino que lo aumenta, porque se tendrían dos fenómenos interactuando al tiempo, uno con incrementos y otro con disminuciones de las lluvias. Por ello, las entidades reiteraron que el monitoreo será permanente durante los próximos seis meses y que toda la información oficial será divulgada a través de boletines conjuntos emitidos por la Mesa Técnica Nacional de Alertas por Ciclones Tropicales.
“La preparación comienza antes de que aparezca la primera tormenta. El llamado es a informarse por canales oficiales y a tener listos los planes familiares de emergencia”, concluyó Carrillo.



