Pekín, 4 jun (EFE).- Treinta y siete años después de la masacre de Tiananmen, las demandas de verdad y rendición de cuentas volvieron a escucharse este jueves por parte de familiares de las víctimas, organizaciones de derechos humanos, Taiwán y Hong Kong, frente al mutismo de China, donde el episodio sigue siendo el mayor tabú político del país.
Mientras en China continental cualquier referencia pública a la efeméride permanece sometida a una estricta censura, distintas voces dentro y fuera del mundo chino aprovecharon el aniversario para reclamar verdad, justicia y un reconocimiento oficial de lo ocurrido. Las autoridades de Pekín, por su parte, mantuvieron sin cambios una postura que considera zanjada la cuestión y evita cualquier revisión de los acontecimientos de 1989.
Madres de Tiananmen exigen respuestas
Las Madres de Tiananmen, grupo formado por familiares de víctimas de la represión militar de 1989, reclamaron a las autoridades chinas que aclaren cuántas personas murieron, resultaron heridas o desaparecieron. Exigieron que el Gobierno "afronte honestamente" lo ocurrido, "haga pública la verdad" y "rinda cuentas" ante las familias y la sociedad china.
Denuncias de organizaciones internacionales
Las organizaciones Human Rights Watch (HRW) y Network of Chinese Human Rights Defenders (CHRD) denunciaron asimismo la censura y la persecución de quienes tratan de conmemorar el aniversario. Advirtieron de que las autoridades nunca han investigado ni juzgado a los responsables de la represión.
Taiwán pide reconciliación
Desde Taiwán, el presidente Lai Ching-te instó a Pekín a "reconocer la verdad, aliviar el dolor y abrir un camino hacia la reconciliación y el diálogo". Aseguró que un país verdaderamente grande debe tener "el valor de afrontar las heridas de su historia".
Posición de China: conclusión clara
Frente a esas demandas, las autoridades chinas mantuvieron la misma posición que han sostenido durante décadas. El Gobierno reiteró este jueves que ya existe una "conclusión clara" sobre los sucesos de 1989 y acusó a Estados Unidos de "distorsionar los hechos históricos" e interferir en sus asuntos internos, en respuesta a unas declaraciones del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio.
La portavoz del Ministerio de Exteriores, Mao Ning, recordó que Pekín considera zanjada la cuestión relativa a la "agitación política ocurrida a finales de los años ochenta" y expresó la "fuerte insatisfacción y firme oposición" de China a las palabras del jefe de la diplomacia estadounidense. Rubio había afirmado la víspera que "ningún intento puede borrar la historia" y aseguró que quienes sacrificaron sus vidas para defender la libertad de expresión y de reunión pacífica "algún día serán reivindicados".
Hong Kong: vigilancia y represión
Hong Kong amaneció este jueves con vehículos blindados y patrullas antiterroristas rodeando el Parque Victoria, el espacio que durante más de treinta años acogió vigilias donde miles de personas encendían velas por las víctimas. Por cuarto año consecutivo, la vigilia fue sustituida por una feria impulsada por asociaciones afines a Pekín.
La presión se sintió a pie de calle, en una jornada marcada por controles selectivos, registros de mochilas, vigilancia en las salidas del metro y la consigna tácita de no dejar rastro visible de memoria. La víspera, un artista fue retenido brevemente cuando intentó atar a una señal de tráfico un cordel rojo de 6,4 metros, una referencia numérica a la fecha de la masacre.
La noche del 3 al 4 de junio de 1989
La noche del 3 al 4 de junio de 1989, soldados y tanques del Ejército chino se abrieron paso hasta la céntrica plaza de Tiananmen y sus alrededores, donde se manifestaban desde hacía semanas estudiantes y trabajadores que exigían el fin de la corrupción y una mayor apertura política. La cifra de víctimas nunca fue revelada oficialmente por Pekín y diversas fuentes independientes la sitúan entre varios cientos y varios miles de fallecidos.
Treinta y siete años después, las autoridades chinas siguen evitando cualquier revisión oficial de aquellos hechos y mantienen una estricta censura sobre cualquier referencia pública al aniversario, mientras una de las principales demandas de familiares y activistas continúa siendo la misma: conocer cuántas personas murieron realmente durante la represión.



