El jefe de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE), general Mauricio Salazar, ofreció este jueves disculpas públicas en nombre del Estado a las familias de cuatro menores afrodescendientes que desaparecieron en diciembre de 2024 tras ser detenidos por militares y posteriormente asesinados. El acto se realizó en el malecón de Guayaquil, en cumplimiento de una sentencia de la Corte Constitucional que declaró al Estado y a los militares responsables de estas violaciones a los derechos humanos.
Reconocimiento de responsabilidad estatal
Salazar expresó: "Comparezco ante las familias de Josué, Ismael, Steven y Nehemías y ante la sociedad en su conjunto para reconocer, con vergüenza y dolor, que el Estado es responsable de un horrendo suceso: la desaparición forzada y posterior muerte de cuatro niños afrodescendientes, habitantes de un barrio popular del sur de Guayaquil, arrebatándoles su libertad, su infancia y su derecho a vivir dignamente".
Los hechos
La noche del 8 de diciembre de 2024, una patrulla de dieciséis soldados detuvo de manera irregular a los menores en los exteriores de un centro comercial cercano al barrio Las Malvinas, donde vivían, bajo el argumento de que supuestamente estaban robando. En lugar de entregarlos a la Policía, los llevaron a un pueblo ubicado a unos 40 kilómetros de Guayaquil, cerca de una base militar de la FAE, donde los golpearon, los obligaron a desnudarse y supuestamente los abandonaron. Días después, sus restos calcinados fueron encontrados en una zona de manglar, y la autopsia reveló que al menos tres cuerpos tenían impactos de bala.
Condenas y medidas de reparación
El tribunal a cargo del caso descartó el supuesto robo y condenó en diciembre pasado a los militares a penas de entre 30 meses y 34 años y ocho meses de cárcel por la desaparición forzada de los menores. Además, la Corte Constitucional ordenó que el 8 de diciembre sea declarado día en memoria de los menores, así como reformas a protocolos internos y leyes, entre otras medidas de reparación.
El perdón explícito
Salazar señaló que el Estado no protegió a los menores y no proporcionó a sus familias información inmediata, completa y veraz sobre la detención, el paradero y la suerte de los niños. "Por todo ello, pedimos perdón, de manera explícita, a las madres, padres, hermanas, hermanos y demás familiares de Josué, Ismael, Steven y Nehemías", añadió el comandante, quien leyó un texto ordenado por los jueces constitucionales.
Reacciones y apoyo
Al acto de disculpas acudieron decenas de personas para apoyar a las familias en su lucha por la justicia, ya que la investigación por el asesinato de los niños aún está estancada. Johanna Arboleda, madre de Nehemías, dijo: "Estoy incompleta. Lo único que quiero saber es la verdad, ¿qué pasó con nuestros hijos? Y que no se vuelva a repetir con ningún otro niño". También estuvo presente la relatora del Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas de la ONU, Ana Lorena Delgadillo, y parientes de otros desaparecidos presuntamente a manos de militares en el contexto del conflicto armado interno declarado por el presidente Daniel Noboa contra el crimen organizado, quienes reclamaron respuestas.
Un hecho inédito
Billy Navarrete, director del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos (CDH), calificó estas disculpas como "un hecho inédito" en Ecuador, ya que no había ocurrido algo así para "una grave violación a los derechos humanos como esta".



