Bangkok, 3 jun (EFE).- El presidente de Filipinas, Ferdinand Marcos Jr., hizo un llamado este miércoles, en el marco del mes del Orgullo, a impulsar políticas más inclusivas para la población LGTBI en el país, considerado el bastión del catolicismo en Asia. Aunque este colectivo goza de cierta visibilidad, aún carece de derechos fundamentales como el matrimonio igualitario.
El mandatario afirmó que la celebración del Orgullo "honra la valentía de quienes se negaron a ser excluidos o a que se les negara el lugar que les corresponde en la sociedad". Estas declaraciones se producen semanas antes de la marcha LGTBI+ en Manila, una de las más concurridas de Asia.
Marcos Jr., quien cumple este mes cuatro años en el poder, subrayó que para su gobierno "todo filipino tiene derecho a la igualdad de protección, la igualdad de oportunidades y el mismo respeto ante la ley". Por ello, consideró que la inclusión del colectivo "no puede quedarse solo en palabras" y, en cambio, "debe reflejarse en políticas, fortalecerse mediante las instituciones y practicarse en acciones cotidianas".
"Que esta celebración envíe un mensaje claro: ningún filipino debería sentirse invisible en el país que ayudó a construir. Nadie debería verse obligado a ocultar quién es para ganarse la aceptación y la comprensión", agregó el presidente.
Promesas incumplidas y avances limitados
Durante su campaña presidencial, Marcos Jr. prometió apoyar medidas contra la discriminación de la comunidad LGTBI, en un país donde casi el 80 % de la población se declara católica, pero que a la vez tiene fama de ser particularmente acogedor para gais, lesbianas y otras personas del colectivo.
Sin embargo, cuatro años después, activistas de derechos humanos denuncian que los avances han sido escasos. Entre los pocos logros se cuenta el fallo de la Corte Suprema de febrero pasado, que declaró que las parejas del mismo sexo pueden ser copropietarias de bienes, protegiendo así sus inversiones en caso de disolución de las uniones.
Uniones civiles estancadas
No obstante, estas uniones no tienen validez legal. En agosto se cumplirán cuatro años desde que el Senado admitió a trámite un proyecto de ley que otorgaría a las parejas homosexuales el estatus de unión civil, una iniciativa que ha quedado estancada en la agenda política filipina.
La comunidad LGTBI en Filipinas continúa esperando medidas concretas que garanticen sus derechos, mientras el gobierno de Marcos Jr. enfrenta críticas por la falta de avances significativos en materia de igualdad.



