Vitoria, 5 jun (EFE).- Ana Iríbar, viuda de Gregorio Ordóñez, el concejal del PP de San Sebastián y parlamentario vasco asesinado por ETA en 1995, considera que la desaparición de la banda no debe ser sinónimo de "pasar página", sino que hay que "reflexionar y hablarlo" para que los jóvenes "se den cuenta de que la violencia nunca es el camino y nunca es la solución".
"Los jóvenes tienen derecho a conocer la historia más reciente y nosotros la obligación de contarlo para que la sepan y con el objetivo de que no se repita", ha expuesto en el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo de Vitoria durante las quintas Jornadas de "Memoria y Prevención del Terrorismo", en las que participan docentes de enseñanzas no universitarias de toda España.
La inclusión del terrorismo en la PAU
Por eso se "congratula" de que este año, por primera vez en el examen de Historia de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU), se haya preguntado por el terrorismo en Euskadi. "Si algo he aprendido es a tener paciencia, todo llega y esto, aunque muy tarde, ha llegado", ha considerado.
"Ha llegado el momento de contarlo en las aulas y de que los alumnos se examinen sobre el tema, y ha llegado el momento de construir una sociedad abierta" en la que hay que "ser firmes e intolerantes con una sola cosa: la violencia", ha añadido.
La necesidad de reflexión social
Ana Iríbar, que lleva años prestando su testimonio en las aulas, cree que además de los jóvenes, "hay una parte de la sociedad que hoy necesita reflexionar sobre lo que pasó" y por ello rechaza la invitación a "pasar página" que hizo en 2011 el entonces lehendakari, Iñigo Urkullu, al anunciarse el fin de la actividad de ETA.
"No, no es momento de pasar página, es momento de hablarlo, no para meter el dedo en el ojo", pero sí de "reflexionar" para que la violencia terrorista "no se repita".
La Euskadi de los años 90
Afortunadamente, ha señalado, la Euskadi de hoy "no tiene nada que ver" con la de los años 90, cuando los radicales habían hecho "suya" la calle y ETA era "una máquina perfecta de asalto al poder que solo usaba un método, la violencia, pero que también tenía un partido, una organización juvenil o medios de comunicación afines".
"En Euskadi nos faltaba libertad para pensar y para hablar y ni siquiera éramos conscientes" hasta que surgieron "líderes" como Eduardo Chillida en el arte o Gesto por la Paz en el terreno social.
Las amenazas y el asesinato
Sin embargo, ETA "no perdona a quienes hablan públicamente en su contra", como por ejemplo su marido, que llevaba meses recibiendo amenazas de las que no contaba nada en casa y que se hicieron realidad el 23 de enero de 1995, cuando fue tiroteado por la espalda mientras comía en un bar de San Sebastián.
"Pero la amenaza no se detiene ahí, hay un después para las víctimas. El odio no tiene límites, va más allá de su muerte y quieren matar su memoria atacando su tumba", recuerda Iríbar, que "nunca va a perdonar el daño" que hicieron los etarras.
Justicia frente a arrepentimiento
"No quiero arrepentimiento de quien ha asesinado a Gregorio, yo quiero justicia" y que los terroristas sean detenidos, juzgados y cumplan su condena "como todo hijo de vecino". "No quiero que los terroristas de ETA sean una excepción", ha dicho la viuda de Ordóñez, que considera que los reclusos de la banda "tienen beneficios que no tienen otros, sin corresponderles en muchos casos".



