Dirigentes y altos cargos de América Latina y el Caribe coincidieron este martes en París en la urgencia de fortalecer la inversión, la institucionalidad y la integración regional para que la región aproveche su potencial estratégico en la economía global, iniciativa que España busca impulsar durante la próxima cumbre Iberoamericana, prevista para noviembre en Madrid. Esta fue una de las principales conclusiones del 18º Foro Económico Internacional sobre América Latina y el Caribe, organizado por el Centro de Desarrollo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el Banco Interamericano de Desarrollo y la Agencia Francesa de Desarrollo, celebrado hoy en la capital francesa.
Discurso de apertura de la OCDE
En su discurso de apertura, el secretario general de la OCDE, Mathias Cormann, destacó que la región posee recursos críticos como energías limpias, capacidad agroalimentaria y una población joven y dinámica. Sin embargo, subrayó que el verdadero desafío es convertir esos activos en crecimiento sostenible. Según Cormann, América Latina y el Caribe debe aumentar la inversión, mejorar la integración regional, fortalecer las instituciones públicas y elevar la productividad laboral. Insistió en que estos desafíos están interconectados y requieren una visión estratégica común. "El mundo está observando a América Latina y el Caribe. Es el momento de actuar", advirtió.
España como puente hacia la OCDE
La secretaria de Estado de España para Iberoamérica y el Caribe, Susana Sumelzo, destacó que acercar la región a la OCDE no solo es deseable, sino estratégico. Recordó que España acogerá el 1 de julio un Diálogo Ministerial OCDE-América Latina y el Caribe, en el marco de la preparación de la Cumbre Iberoamericana de noviembre. El objetivo será fortalecer la cooperación en ámbitos como la integración regional, la financiación para el desarrollo, la transformación digital, la inteligencia artificial y el fortalecimiento institucional.
Intervenciones de líderes regionales
La presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, indicó en un vídeo grabado que la región debe transformar los desafíos globales en oportunidades, aprovechando su abundancia de recursos y la capacidad de su población joven y emprendedora. "El mundo cambia rápido y nuestra capacidad de anticipación nos permitirá convertir los retos en crecimiento sostenible", afirmó en la apertura del foro.
El primer ministro peruano, Luis Arroyo, reafirmó en su discurso de clausura que la adhesión a la OCDE, a la que aspira su país, es una herramienta clave para orientar reformas estructurales y promover un desarrollo sostenible e inclusivo.
Consenso sobre cooperación y alianzas
Uno tras otro, los oradores de las diferentes mesas redondas coincidieron en que los avances requieren cooperación regional, marcos regulatorios predecibles, alianzas público-privadas y movilización de inversión de calidad. La OCDE se consolida como plataforma de convergencia entre América Latina, el Caribe y Europa.
El ministro de Economía y Finanzas de Panamá, Felipe Chapman, subrayó que la inversión privada, la mejora de la infraestructura y el fortalecimiento institucional son esenciales para acelerar el crecimiento, promover el desarrollo humano y reducir desigualdades. El ministro de Economía de Uruguay, Gabriel Oddone, coincidió en la importancia de la estabilidad institucional y política, señalando que diversificar riesgos y mejorar la productividad laboral son esenciales para atraer inversión.
El ministro de Exteriores, Comercio Internacional y Culto de Argentina, Pablo Quirno, resaltó que la apertura comercial y la desregulación en su país han generado credibilidad internacional, y defendió la adhesión de Argentina a la OCDE como clave para consolidar estabilidad macroeconómica y crecimiento.
Óscar Lovera, ministro de Economía paraguayo, destacó los 23 años de estabilidad de su país y la necesidad de pasar de la producción primaria a alimentos con mayor valor agregado. Mostró su intención de que Paraguay pueda ser candidato a la OCDE y afirmó que son "muy optimistas" sobre las perspectivas de entrada, algo que cree que se podría conseguir "en cuatro o cinco años".



