Mundial 2026: la otra cancha es la tecnología y centros de datos
Mundial 2026: la otra cancha es la tecnología y centros de datos

Cuando el balón comience a rodar en la Copa Mundial de la FIFA 2026, la atención mundial estará centrada en los estadios de Estados Unidos, México y Canadá. Sin embargo, detrás de cada partido se disputa otro encuentro igualmente exigente: el que sostiene la infraestructura digital global para garantizar que miles de millones de personas puedan seguir el torneo sin interrupciones.

El mayor desafío tecnológico en la historia del Mundial

La edición de 2026 será la más grande en la historia del campeonato. Con 48 selecciones, 104 partidos y una audiencia potencial superior a los 5.000 millones de espectadores, el evento pondrá a prueba la capacidad tecnológica de redes, centros de datos, servicios en la nube y plataformas digitales alrededor del mundo.

De acuerdo con la International Computer Room Experts Association (ICREA), organización especializada en certificación y evaluación de centros de datos, el verdadero desafío no estará únicamente en la logística de las ciudades anfitrionas, sino en la capacidad de la infraestructura digital para soportar un volumen sin precedentes de conexiones simultáneas.

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Cada transmisión en vivo, repetición instantánea, estadística en tiempo real, publicación en redes sociales o consulta en una aplicación móvil dependerá de una compleja red tecnológica que deberá operar de manera continua durante toda la competencia.

“La experiencia digital de miles de millones de personas dependerá de infraestructuras capaces de funcionar sin interrupciones. Los centros de datos serán tan importantes para el éxito del torneo como los estadios donde se jugarán los partidos”, afirmó Carolina Cortés, directora general de ICREA.

La organización señala que la creciente demanda de conectividad, procesamiento de información y servicios digitales convertirá la resiliencia tecnológica en un componente estratégico para el desarrollo del evento.

Inteligencia artificial: la nueva estrella del Mundial

A ello se suma un factor que tendrá un protagonismo especial: la inteligencia artificial. El Mundial de 2026 marcará un nuevo capítulo en la aplicación de estas tecnologías al deporte mediante herramientas de análisis en tiempo real, generación automática de estadísticas, procesamiento avanzado de video y sistemas orientados a mejorar la experiencia de los aficionados.

Este escenario incrementará significativamente las necesidades de procesamiento, almacenamiento y transmisión de datos, obligando a operadores tecnológicos y proveedores de infraestructura a fortalecer sus niveles de disponibilidad, redundancia y ciberseguridad.

Presión sobre la infraestructura energética

Pero el reto no será únicamente digital. El campeonato también ejercerá una presión considerable sobre la infraestructura energética de los países anfitriones. La operación simultánea de estadios, aeropuertos, hoteles, centros de prensa, zonas para aficionados y plataformas digitales demandará mayores niveles de energía, climatización y conectividad.

Ante este panorama, ICREA advierte que la sostenibilidad se convertirá en un elemento clave para garantizar la continuidad operativa. La entidad promueve modelos de gestión enfocados en la eficiencia energética, el uso responsable del agua, la gestión térmica y la reducción de emisiones en centros de datos.

“La disponibilidad y la sostenibilidad ya no pueden verse como objetivos separados. El futuro de la infraestructura digital dependerá de la capacidad de equilibrar crecimiento tecnológico con responsabilidad ambiental”, agregó Cortés.

Legado tecnológico del Mundial 2026

Más allá del impacto deportivo, la organización considera que uno de los principales legados del Mundial será el fortalecimiento de las capacidades tecnológicas de las ciudades anfitrionas. Las inversiones realizadas en telecomunicaciones, centros de datos, sistemas energéticos y plataformas digitales continuarán impulsando la transformación digital de gobiernos, empresas y ciudadanos mucho después del partido final.

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Para ICREA, la Copa Mundial de 2026 confirmará una tendencia cada vez más evidente: los grandes eventos globales ya no dependen exclusivamente de la infraestructura física. En una economía cada vez más conectada, la verdadera columna vertebral del espectáculo será la tecnología que opera detrás de escena.