Ocde mejora proyección de crecimiento de Perú a 2,9% para 2025
Ocde mejora proyección de crecimiento de Perú a 2,9%

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) actualizó sus estimaciones de crecimiento económico, y para Perú revisó ligeramente al alza su proyección, situándola en 2,9%, frente al 2,8% previsto anteriormente. Con esta tasa, el organismo destacó que el registro peruano será uno de los más elevados de la región, aunque se modera en comparación con el 3,4% alcanzado el año pasado.

Factores coyunturales positivos

Durante la presentación del panorama nacional, Dimitris Mavridis, economista del equipo de Perú de la Ocde, señaló que el momento que atraviesa el país es positivo, impulsado principalmente por un factor coyuntural. "Perú tiene términos de intercambio comercial muy favorables, con altos precios de metales que exporta, como oro, cobre y litio. El mercado laboral también sostiene la demanda, con un aumento del empleo y de los ingresos laborales que crecieron alrededor del 4% interanual al inicio del año", comentó.

Retos estructurales persistentes

Sin embargo, esta condición sumamente favorable, que se replica desde hace al menos dos años consecutivos, se ve opacada por retos estructurales, según el análisis de la organización. En diálogo con Gestión, Paula Garda, jefa del equipo de Perú y Colombia de la Ocde, señaló cuáles son estas "anclas". "Es verdad que Perú podría estar creciendo a mayores niveles debido a los precios elevados de los metales. Pero el desempeño económico no depende solo del entorno externo, sino también de cuellos de botella internos y de choques adversos. En el caso de Perú, el crecimiento en torno al 3% refleja tanto ese viento de cola externo como limitaciones más estructurales, por ejemplo, incertidumbre política y factores de oferta como disrupciones energéticas o eventos climáticos, así como factores estructurales que han contenido una expansión más vigorosa", explicó.

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Ante esta situación, la Ocde busca poner énfasis en reformas que permitan elevar de manera sostenida la inversión y la productividad. De esta forma, los episodios favorables, como los altos precios internacionales, se traducirán "en mayores ganancias de crecimiento a mediano plazo y en mejoras más sostenidas del bienestar de la población".

Productividad débil e informalidad

Un aspecto que abordó Garda es que Perú ha demostrado que, pese a su crecimiento, su nivel de productividad es "muy débil". "Hay retos estructurales muy marcados", indicó. "Algunas reformas van dirigidas a reducir la informalidad. A su vez, se requiere una reforma integral en varias dimensiones: invertir en capital humano, en la primera infancia, que responda más al mercado laboral, y aumentar la productividad de las microempresas y medianas, que representan más del 90% del total de empresas. Es necesario realizar inversiones en ese sentido", resumió.

Respuesta de política fiscal

Durante la presentación de esta actualización, Luiz de Mello, director de la Subdivisión de Estudios por Países del Departamento de Economía de la Ocde, indicó que para la economía mundial se prevén menores dinamismos: 2,1% para este año y 1,8% para el siguiente. El principal riesgo para la economía global es la incertidumbre, que tiene varios factores conectados, entre ellos la crisis en Medio Oriente. Así, aparece una mayor inflación con efectos más severos en países en desarrollo, poco margen de respuesta fiscal y una mayor relación con los precios de la energía, subrayó.

Consultada sobre las condiciones de Perú para hacer frente a un escenario más adverso, Garda señaló que el país entra a este contexto con "fundamentos macroeconómicos relativamente sólidos, que actúan como amortiguadores importantes". En particular, destacó la credibilidad del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), el anclaje de las expectativas de inflación y los bajos niveles de deuda pública, así como la disponibilidad de reservas internacionales. Sin embargo, también existen vulnerabilidades. "Por el lado externo, la economía es sensible a shocks de precios de energía y a condiciones financieras globales, lo que puede traducirse en presiones inflacionarias, como ya se ha observado con el aumento de precios de combustibles y alimentos", comentó.

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Ante un escenario más adverso, Garda indicó que podría ser necesario mitigar el impacto de estos aumentos de precios, en particular sobre los hogares más vulnerables, que son los más afectados por este tipo de shocks. Pero cualquier medida de apoyo en este contexto debería ser temporal y focalizada, concentrándose en los hogares de menores ingresos, enfatizaron. "En paralelo, el frente fiscal requiere atención... se han observado aumentos de gasto permanente sin financiamiento plenamente asegurado, lo que podría generar rigideces y riesgos para la credibilidad del marco fiscal. Por ello, reforzar la disciplina fiscal, mejorar la eficiencia del gasto, evitar incrementos permanentes no financiados y aumentar los ingresos públicos será clave para preservar el espacio de política, especialmente en un entorno global más incierto", subrayó.