Estados Unidos se prepara para la llegada temprana de la primera ola de calor del verano, con temperaturas por encima del promedio en la mayoría de los estados y que podrían superar los 37 grados centígrados (100 Fahrenheit), según informó el Servicio Meteorológico Nacional (NWS) este domingo. El verano comienza oficialmente el 21 de junio, pero el calor extremo se adelanta.
Alerta por ola de calor mayor
El NWS, con sede en Miami, emitió un aviso por el riesgo de una "ola de calor mayor" que comenzará a mediados de esta semana en la zona central de Estados Unidos y luego avanzará hacia la costa este, donde alcanzará su punto máximo el próximo viernes. Aunque el verano inicia el 21 de junio, este será "el calor más significativo" de la temporada hasta ahora, advirtió el organismo. El calor temprano "a veces puede ser más peligroso y representar un riesgo mayor para enfermedades relacionadas con el calor", agregó.
Temperaturas pronosticadas para junio
Para junio, la mayoría de los estados enfrentan pronósticos de temperaturas por encima del promedio. Las mayores probabilidades de rebasar récords se presentan en Florida, Nevada, Utah, Oregón, Washington, Idaho y Montana, seguidas de regiones como California, Arizona, Pensilvania, Nueva York, Illinois y Michigan. Las temperaturas superarán los 26 grados centígrados (80 Fahrenheit) en la mayoría de los estados esta semana, aunque en el sur y el Medio Oeste podrían exceder los 37 centígrados (100 Fahrenheit), como en Indiana y Oklahoma, que ya emitieron alertas locales.
Sequía y fenómeno de El Niño
La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) ya había pronosticado en marzo que la sequía que afecta a más de la mitad de Estados Unidos se extendería durante la primavera, acompañada de temperaturas por encima del promedio histórico en casi todo el territorio de abril a junio. Por su parte, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) anunció la semana pasada un 90 % de probabilidad de que el fenómeno de El Niño reaparezca este año, posiblemente con intensidad fuerte, lo que agravaría las sequías, las lluvias intensas y el riesgo de olas de calor tanto en tierra como en el océano.



