La transición ecológica en España generará cientos de miles de empleos verdes en los próximos años, según estimaciones del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2023-2030, que prevé un aumento de 363.000 empleos en 2025 y 560.000 en 2030. Sin embargo, expertos y organizaciones sindicales insisten en que este balance positivo solo será exitoso si se garantizan condiciones laborales dignas y se desarrolla de forma justa para trabajadores y territorios.
¿Qué son los empleos verdes?
Instaladores de placas solares, técnicos de rehabilitación energética, especialistas en economía circular o gestores de huella de carbono son algunas de las profesiones que ganarán protagonismo. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), los empleos verdes son "empleos decentes que contribuyen a preservar y restaurar el medioambiente, ya sea en sectores tradicionales o en nuevos sectores emergentes", como las energías renovables o la eficiencia energética.
La subdirectora del Área de Formación y Empleo Verde en Ecodes, Olga Calpe, explica a EFE que la OIT hace especial hincapié en la dimensión social del empleo verde, que no solo debe ser sostenible ambientalmente, sino también asegurar "un salario justo, condiciones seguras, derechos laborales y protección social".
Calidad del empleo verde
Manuel Riera, ambientólogo y coordinador técnico del Área de Acción Climática y Transición Ecológica Justa de UGT, señala que algunos empleos, como los de los 'riders', pueden considerarse verdes por su movilidad sostenible, pero no cumplen con el modelo de calidad laboral. "Por ejemplo, los 'riders' pueden ser empleos verdes por movilidad sostenible, pero no entran dentro de ese modelo porque no tienen condiciones de calidad", afirma.
Impacto en el empleo existente
Una de las principales dudas es el impacto que la transición tendrá en los empleos actuales. Las organizaciones sindicales asumen que se destruirán puestos de trabajo, pero aseguran que el balance será positivo. El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima estima que las medidas generarán un aumento de 363.000 empleos en 2025 y 560.000 en 2030.
Sectores más expuestos
Sin embargo, habrá sectores que sufrirán las consecuencias, como los ligados a combustibles fósiles o la automoción. Calpe prefiere llamarlos sectores "más expuestos a reconversión, pérdida de actividad o cambio acelerado de competencias". Por ejemplo, la automoción deberá adaptarse al vehículo eléctrico, las baterías y nuevos modelos de movilidad.
Transición justa y territorial
El problema no es que la transición ecológica destruya más empleo del que crea, sino que los nuevos empleos no siempre aparecerán en los mismos territorios ni requerirán las mismas competencias. Riera subraya la necesidad de una "transición justa" que no deje descolgado a ningún trabajador, sector o territorio. "Si se cierra una central térmica en León o Asturias y se pierden unos 3.000 empleos, generar 20.000 nuevos empleos verdes en Madrid no es algo justo. El balance general va a decir que es positivo, pero esta transición va a producir desigualdades sociales y territoriales, y eso es lo que tenemos que evitar", advierte.
Herramientas para una transición justa
España cuenta con el Instituto para la Transición Justa y los convenios firmados para el cierre de minas de carbón (2018) y centrales térmicas (2020). Según Riera, estos convenios han convertido a España en un "referente" en la transición hacia empleos verdes.
No obstante, desde UGT y otras organizaciones reclaman la creación de un Observatorio de Transición Justa que abarque todos los sectores y permita "cogobernar esta transición con más información, datos reales y coordinándolo con patronales, sindicatos y Gobierno".
Calpe concluye: "La transición será verdaderamente justa si, además de reducir emisiones, genera empleo de calidad, llega a los territorios que lo necesitan y permite que las personas con más dificultades también participen de las oportunidades que ofrece la economía verde".



