El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, criticó duramente la decisión de Estados Unidos de clasificar a dos de las principales organizaciones criminales brasileñas como grupos terroristas. Durante un evento en el estado de Sergipe, Lula calificó la medida como una amenaza a la soberanía nacional y aseguró que no contribuirá a la lucha contra el narcotráfico.
Declaraciones de Lula
“Nos negamos a ser tratados como niños, como si esto fuera algún tipo de república bananera”, afirmó el mandatario el viernes, en referencia a la designación del Primeiro Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV) como organizaciones terroristas extranjeras por parte del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio.
Contexto político
La decisión de Washington se produjo días después de que el senador de derecha Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y principal rival de Lula en las elecciones de octubre, se reuniera con Donald Trump en la Casa Blanca. Este hecho ha puesto al líder izquierdista en una posición delicada de cara a los comicios, donde la seguridad ciudadana es una de las principales preocupaciones de los brasileños.
Bolsonaro ha impulsado la designación como parte de su propuesta de mano dura en seguridad pública. Lula, que anteriormente capitalizó políticamente su defensa de la soberanía durante una disputa con Trump, ahora busca equilibrar la posible injerencia electoral con la necesidad de mostrar firmeza contra el crimen.
Respuesta del gobierno brasileño
En un comunicado emitido mientras Lula hablaba, el gobierno brasileño diferenció a bandas como el PCC y el CV de los grupos terroristas motivados ideológicamente. “El temor que estas organizaciones infligen a las comunidades busca obtener ganancias mediante actividades criminales, especialmente el tráfico de drogas y armas, y no debe confundirse con acciones motivadas por razones ideológicas, políticas o religiosas que caracterizan al terrorismo internacional”, señaló el texto, destacando además las propias acciones del país contra el crimen organizado.
Asimismo, el gobierno acusó a la familia Bolsonaro de buscar nuevamente interferencia extranjera en asuntos brasileños. Eduardo Bolsonaro, hermano de Flávio, había gestionado previamente ante la administración Trump la imposición de aranceles a Brasil en un intento fallido por impedir la condena de Jair Bolsonaro por un intento de golpe de Estado. “Es lamentable que, una vez más, miembros de la familia Bolsonaro viajen a Estados Unidos para promover una intervención extranjera en Brasil, como hicieron durante los aumentos de aranceles que causaron tanto daño a nuestro país”, concluyó el comunicado.



