Madrid, 8 jun (EFE).- El papa León XIV ha defendido en el Congreso de los Diputados la libertad religiosa y ha afirmado que la fe "no pretende imponerse mediante privilegios ni coerciones" pero "tampoco puede ser relegada al silencio como si fuese irrelevante para la vida pública".
Autonomía y respeto por la fe
El pontífice manifestó que "la legítima autonomía del orden temporal jamás debe interpretarse como hostilidad hacia el fenómeno religioso". Añadió que "la libertad sobre la que se edifica el Estado contemporáneo, si es auténtica, reconoce la dimensión religiosa del ser humano, la respeta y la tutela jurídicamente; y evita que alguien tenga que renunciar a contribuir a la sociedad en la que vive por causa de su fe".
El sigilo sacramental en el centro del debate
En su histórico discurso, León XIV, primer pontífice en hablar ante el Congreso, subrayó que "el sigilo sacramental de la confesión reviste una importancia especial para la Iglesia católica" pues "se inserta en el ámbito más amplio de la libertad religiosa, que garantiza a las comunidades creyentes un espacio propio de vida, organización y disciplina interna". El papa no entró en detalles sobre esta reflexión, que parece dirigida al debate suscitado en Francia, país que visitará en septiembre.
Contexto francés
La Asamblea Nacional francesa aprobó el 1 de junio, por 187 votos a favor y ninguno en contra, una ley de protección de menores expurgada de su artículo más polémico: la cláusula que habría obligado a los sacerdotes a denunciar ante las autoridades los abusos conocidos en el marco de la confesión. La disposición fue retirada por falta de consenso tras días de debate encendido en el que se cruzaron argumentos teológicos, jurídicos e ideológicos.
Cercanía a España
León XIV se dirigió al Congreso como un gesto de "cercanía a España y de mutua cooperación", reforzando los lazos entre la Iglesia y el Estado español.



