El primer ministro de Portugal, el conservador Luís Montenegro, expresó este martes su confianza en que "la gran mayoría" de los portugueses acudirá a trabajar mañana, miércoles, cuando está convocada una huelga general en oposición a la reforma de la ley laboral impulsada por su Ejecutivo. "La gran mayoría de portugueses que trabaja trabajará mañana. Muchas veces lo que ocurre es que una minoría consigue condicionar el trabajo de los otros. Espero que eso no ocurra, que se concilien las dos cosas", declaró a los periodistas.
Montenegro aseguró que su Gobierno guarda "un gran respeto" por quienes deseen ejercer su derecho a huelga, pero recalcó que espera que "dejen a los portugueses trabajar" si no quieren sumarse a la protesta. "Que dejen a los portugueses que quieren ejercer un derecho poder ejercerlo, el derecho a huelga, pero también que dejen a aquellos que no quieren ejercer ese derecho, que quieren trabajar, que quieren ir a la escuela, que quieren ir a las consultas médicas, que quieren hacer sus tareas diarias", insistió.
Convocatoria y sectores afectados
La huelga general fue convocada por la Confederación General de los Trabajadores Portugueses (CGTP-IN) con el objetivo de protestar contra la propuesta de reforma de la legislación laboral que impulsa el Ejecutivo de centroderecha. Se espera que los transportes, las escuelas y los hospitales estén entre los principales afectados por esta paralización. A la protesta se sumarán agrupaciones como la Federación Nacional de los Profesores (Fenprof), la Federación Nacional de los Médicos (FNAM), el Sindicato de los Maquinistas (SMAQ) y los Sindicatos de la Administración Pública Frente Común, entre otros.
Contexto de la reforma
El proyecto de reforma fue presentado a mediados de 2025 y aprobado en Consejo de Ministros el pasado mayo, pese a no haber logrado un acuerdo con la concertación social, que incluye al Gobierno, los sindicatos y las patronales. Los representantes de los trabajadores se han opuesto a esta reforma porque consideran que desregula los horarios de trabajo, extiende los contratos precarios, facilita el despido y ataca los derechos de maternidad y paternidad.
La huelga general de mañana se perfila como una de las mayores movilizaciones en Portugal en los últimos años, con un impacto significativo en la vida cotidiana de los ciudadanos. Mientras el Gobierno defiende la reforma como necesaria para modernizar el mercado laboral y atraer inversiones, los sindicatos advierten que supondrá un retroceso en los derechos de los trabajadores.



