Israel está llevando a cabo la incursión más profunda en el sur de Líbano en más de 25 años. Lo que se ha anunciado como una estrategia para eliminar a Hezbolá tiene a muchos temiendo que las intenciones de las autoridades de Tel Aviv vayan mucho más allá, mientras voces de la comunidad internacional exigen a Benjamin Netanyahu y su gabinete que se detengan.
Detalles de la operación
Desde finales de la semana pasada, al tiempo que se esperan nuevas rondas de negociación entre Israel y Líbano con la mediación de Estados Unidos, las Fuerzas de Defensa israelíes (FDI) han avanzado con una fuerza considerable. Se ha observado un convoy de vehículos de suministro militar cruzando la frontera del sur del Líbano, visto desde la Alta Galilea en la frontera entre Israel y el Líbano, el 1 de junio de 2026, según imágenes de la agencia EFE.
Reacciones internacionales
La comunidad internacional ha reaccionado con preocupación. Varios países y organismos han instado a Israel a cesar las hostilidades y retomar el diálogo. Estados Unidos, como mediador clave, busca facilitar nuevas rondas de negociación para evitar una escalada mayor. Sin embargo, la incursión israelí ha generado tensiones adicionales, especialmente en la región fronteriza donde se han reportado enfrentamientos esporádicos.
Analistas señalan que esta operación podría tener consecuencias significativas para la estabilidad regional, dado que Hezbolá es una fuerza política y militar importante en Líbano. La ofensiva israelí, la más profunda en más de dos décadas, plantea interrogantes sobre los objetivos a largo plazo de Tel Aviv y el impacto en la población civil libanesa.
Contexto histórico
La última incursión de esta magnitud ocurrió en el año 2000, cuando Israel se retiró del sur de Líbano después de 22 años de ocupación. Desde entonces, la frontera ha sido escenario de tensiones periódicas, pero ninguna operación terrestre de esta envergadura. La actual ofensiva se produce en medio de un clima de creciente hostilidad entre Israel y Hezbolá, que ha incluido ataques con misiles y drones en los últimos meses.
Mientras tanto, la población civil en el sur de Líbano enfrenta una situación humanitaria delicada, con desplazamientos forzados y escasez de suministros básicos. Organizaciones internacionales han hecho un llamado para garantizar la protección de los civiles y el acceso a la ayuda humanitaria.



