Siria 18 meses tras la caída de Al Asad: transición lenta y crisis humanitaria
Siria 18 meses tras la caída de Al Asad: transición y crisis

Han pasado 18 meses desde que el presidente sirio Bachar al Asad fue derrocado, tras más de cinco décadas de gobierno de su familia. La transición política aún no se consolida y la población sigue enfrentando graves dificultades, a pesar de ciertos indicadores económicos positivos.

Nombramiento de Ahmed al Sharaa y primeros pasos

Menos de dos meses después de que grupos rebeldes, liderados por la alianza islamista Organismo de Liberación del Levante, entraran en Damasco, Ahmed al Sharaa —entonces conocido como el líder de esa coalición— fue nombrado presidente para la transición.

Para el analista político y profesor universitario de Relaciones Internacionales Bassam Abu Abdulá, los avances deben evaluarse con un prisma claro: “Si lleva a un sistema político abierto e inclusivo, o a la repetición de otra autoridad centralizada bajo un nuevo nombre”.

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Declaración constitucional y nuevo gobierno

En marzo de 2025, Al Sharaa firmó una declaración constitucional para establecer una transición de cinco años. Disolvió el Partido Baaz de Al Asad —en el poder desde 1963— y formó un gobierno predominantemente suní, con solo un ministro de las minorías alauita, cristiana y drusa, respectivamente. Los kurdos obtuvieron dos de las 23 carteras, representación considerada insuficiente por la autoproclamada administración autónoma kurda.

Abdulá advirtió: “Una transición política genuina no se mide en un cambio de mandatarios, sino en si han cambiado las leyes de gobierno. El cambio debe ser del monopolio del poder al pluralismo político, de un mandato individual a instituciones”. El analista considera que cinco años es un periodo largo para una etapa transitoria y que no hay garantías de que se celebren comicios “libres y competitivos” al finalizar.

Violencia contra minorías

Las organizaciones de derechos humanos están preocupadas por los estallidos de violencia que han afectado a varias minorías religiosas desde el cambio de poder. En marzo de 2025, los incidentes más graves dejaron unos 1.500 muertos en la región costera, en su mayoría de la comunidad alauita, e involucraron a fuerzas vinculadas a las autoridades. En julio, el sur del país registró choques entre la minoría drusa y clanes beduinos que desplazaron a unas 200.000 personas.

Hamada Aloush, de 27 años, residía en Turquía cuando varios de sus familiares fueron asesinados en Baniyas durante las masacres contra los alauitas. “Mucha gente piensa que los alauitas quieren a Bachar al Asad, pero eso no es del todo cierto. Muchos alauitas le tenían miedo, del mismo modo que ahora tienen miedo de Ahmed al Sharaa”, dijo Aloush, pidiendo “justicia” por lo ocurrido.

Una fuente gubernamental que pidió anonimato defendió que los incidentes de marzo fueron “actos aislados que no reflejan la política estatal” y reiteró que los culpables serán obligados a rendir cuentas mediante el proceso de investigación establecido.

Economía: indicadores mixtos, crisis persistente

Antes de las revueltas de 2011 y la guerra civil, el PIB sirio era de unos 60.000 millones de dólares. Para la caída del régimen en diciembre de 2024, era una sombra de esa cifra. En 2025, las nuevas autoridades reportaron un PIB de 32.000 millones de dólares y un superávit presupuestario, pero más de 16 millones de personas (70% de la población) necesitan ayuda humanitaria, según la ONU.

El economista Ziad Aarbash explicó a EFE: “El problema en Siria no es que haya legislaciones débiles, sino una crisis de confianza en su implementación. Los inversores no invierten en decretos y textos, invierten en estabilidad”. Pese a los indicadores, los productos básicos siguen fuera del alcance de muchos sirios.

Levantamiento de sanciones y acuerdos internacionales

Con el cambio de poder llegó el levantamiento de sanciones, especialmente por parte de Estados Unidos, y la firma de acuerdos como el cerrado en febrero de 2026 con la estadounidense Chevron, un hito en inversión energética sin igual desde el inicio del conflicto. Bajo Al Asad, Siria fue suspendida de la Liga Árabe y vetada en las capitales occidentales. Al Sharaa se convirtió en el primer presidente de la Siria moderna en visitar el Despacho Oval a finales de 2025.

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Abdulá concluyó: “Si la fase actual lleva a una Constitución consensuada, instituciones elegidas y un traspaso de poder, será posible hablar de una transición política real. Si termina repitiendo un monopolio del poder con herramientas nuevas, entonces es una sustitución de un sistema por otro”.