Perú elige presidente: Keiko Fujimori y Roberto Sánchez en reñido balotaje
Perú elige presidente: Fujimori vs Sánchez en balotaje

Los peruanos acudieron este domingo a las urnas para elegir a su noveno presidente en diez años, en un reñido balotaje entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, en medio del hartazgo por el caos político y la creciente criminalidad.

Una jornada electoral decisiva

Keiko Fujimori, hija del expresidente autócrata Alberto Fujimori (1990-2000), enfrenta en su cuarto intento por llegar a la presidencia a Roberto Sánchez, quien repuntó en la última recta hasta empatar en las encuestas. La votación comenzó poco después de las 7:00 a.m. y concluirá diez horas después, con unos 27 millones de electores habilitados para elegir al mandatario para un período de cinco años.

"Espero que todo el proceso se lleve con transparencia, se respete el voto del pueblo", declaró Evelyn Pasos, empleada doméstica de 43 años, mientras hacía fila en un colegio electoral en San Martín de Porres, al norte de Lima.

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Antecedentes de inestabilidad

Los dos candidatos juntos no superaron el 30% en la primera vuelta de abril, empañada por fallos logísticos y denuncias de fraude que aumentaron la desconfianza en las instituciones peruanas. "Aún hay un antifujimorismo fuerte, aunque menor; y Sánchez, poco conocido, es una incógnita. Quien gane deslegitimará el resultado si es apretado. Eso trae más inestabilidad", señaló el analista David Sulmont.

Fujimori, administradora de 51 años, apela al legado ambivalente de su padre, quien estabilizó la economía y derrotó a la insurgencia, pero fue acusado de crímenes de lesa humanidad. Sánchez, congresista y exministro de 57 años, reivindica la herencia campesina del expresidente Pedro Castillo, un maestro rural preso por el fallido autogolpe de Estado de 2022.

Propuestas enfrentadas

Fujimori promete prosperidad y advierte sobre el peligro del "comunismo". "Esta elección es entre orden o retroceso", repite. "Prefiero la derecha. Tengo miedo de que Perú sea una Cuba o Venezuela", expresó Benilda Trujillo, comerciante de 64 años. Por su parte, Sánchez moderó su discurso de "cambio radical" de la primera ronda, se distanció de los ultranacionalistas y dijo a AFP que quiere una relación "respetuosa" con Washington.

"Si gana Keiko no dejará el poder. Soy de provincia y espero que Sánchez vea por el pueblo", declaró Roxana Montes, vendedora ambulante de 28 años. Sánchez, que siempre porta el sombrero que le regaló Castillo, a quien piensa indultar, acusa a su rival de ser parte de la "dictadura" del poderoso Congreso que derriba presidentes, donde ella tiene influencia.

Desafíos legislativos y judiciales

Sin afectar el balotaje, un juez envió a Sánchez a juicio por un caso de antiguas anomalías financieras en su partido. Si gana la presidencia, tendría inmunidad, aunque sería vulnerable en un parlamento inclinado a la derecha. Ni Sánchez ni Fujimori tienen mayoría legislativa. Quien gane debe tejer alianzas si quiere concluir su mandato, según el analista Jeffey Radzinsky. El ganador sustituirá a partir del 28 de julio al mandatario interino José María Balcázar.

La inseguridad como prioridad

Pese a la desilusión política, la mayor preocupación del peruano es la inseguridad, en un país donde proliferan las bandas criminales y las denuncias de extorsión aumentaron nueve veces en cinco años. Ante eso, Fujimori receta mano dura: militarizar cárceles y zonas conflictivas, y expulsar migrantes para acabar con la "lacra social" con la "misma fuerza" con que su padre venció a la insurgencia en los años 1990.

"Espero que Keiko combata la delincuencia, las extorsiones que es lo más crítico", aseguró Carlos Altamirano, ingeniero mecánico de 49 años, en un colegio electoral del norte de Lima. Sánchez propone encarar la corrupción en la policía y la justicia, ante lo que denuncia como una complicidad de élites políticas con la criminalidad. Su base social está en el campo empobrecido y abandonado, donde la inseguridad es menor.

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Realidad económica

Fujimori tiene su base en Lima, que en 2025 triplicó la tasa de homicidios con 23 por cada 100.000 habitantes. El ganador recibirá un Perú económicamente estable, con crecimiento del PIB de 3,4% y baja inflación. Sin embargo, siete de cada diez trabajadores están en la economía informal. Fujimori defiende propuestas neoliberales, el respeto a la propiedad privada y la atracción de inversiones estadounidenses. Sánchez prometió alzas salariales y trató de tranquilizar a los inversionistas al decir que mantendrá la apertura económica e independencia del estratégico banco central.