En el Centro Democrático aún no hay un diagnóstico unificado sobre la derrota de Paloma Valencia en la primera vuelta presidencial. La candidata pasó de obtener 3,23 millones de votos en la consulta del 8 de marzo a solo 1,63 millones el 31 de mayo, una caída de más del 50%. Las explicaciones internas son cautelosas, pero incluso antes de las elecciones ya se escuchaban críticas.
Las razones de la derrota
Analistas señalan múltiples factores: una estrategia digital deficiente, desconexión emocional con los electores y una alianza forzada con Juan Daniel Oviedo como fórmula vicepresidencial. Daniel Briceño, congresista más votado del partido, afirmó: "El error fue creer en un vicepresidente que no comulga con lo que nosotros pensamos".
El consultor Álvaro Benedetti explicó: "Paloma tomó un riesgo al buscar votos de centro, pero incomodó a la base radical del uribismo". Los resultados legislativos ya mostraban que los electores premiaban posiciones claras y castigaban las ambiguas.
La visión del partido
El director del Centro Democrático, Gabriel Vallejo, evitó calificar la alianza como un error, aunque reconoció que no lograron conquistar el corazón de los colombianos. Rechazó la idea de un declive de Álvaro Uribe, recordando que el partido fue la segunda fuerza en las legislativas con cerca de tres millones de votos.
Sin embargo, el analista Carlos Arias sostiene que la derrota representa "el declive de Álvaro Uribe" y evidencia una nueva derecha que encarna Abelardo de la Espriella. Además, critica la estrategia de comunicación: "La campaña nunca entendió el nuevo escenario digital".
El rol de Juan Daniel Oviedo
La elección de Oviedo como vicepresidente fue señalada como un error. Aunque se buscaba sumar votos de centro, sus posturas sobre adopción igualitaria y el Acuerdo de Paz chocaban con las banderas de Valencia. "Fue una alianza forzada que generó mensajes contradictorios", indicó una fuente cercana a la campaña.
Vallejo usó la metáfora de una "cobija": "Cuando Paloma se acobijaba la cabeza, se desacobijaba los pies". La falta de una narrativa coherente afectó la fidelización del electorado.
El factor digital y el machismo
Mientras que en las legislativas pesa la maquinaria partidista, en las presidenciales la imagen pública y la estrategia digital son clave. El Centro Democrático no logró canalizar el descontento con el Gobierno Petro a través de redes, a diferencia de Abelardo de la Espriella, quien capitalizó el voto castigo.
La analista Olga Lucía González agregó un factor de machismo: "A Claudia y a Paloma les fue mal no por malas candidatas; el machismo exacerbado dificulta la participación política de las mujeres".
¿Qué sigue?
De cara a la segunda vuelta, se espera que los participantes de la Gran Consulta por Colombia respalden a Abelardo de la Espriella, aunque con distintos grados de entusiasmo. El partido deberá revisar sus errores para futuros comicios.



