La patria melodrama: miedo, chisme y chiste en medios y política
La patria melodrama: miedo, chisme y chiste

En su columna 'El otro lado', el crítico Ómar Rincón analiza la relación entre los medios de comunicación, la televisión y la campaña política en Colombia, señalando que todos comparten un enfoque melodramático, patriótico y basado en el chiste, el chisme y el miedo. Según Rincón, tanto en los medios como en la política se prefiere reír antes que pensar, buscar el dinero fácil del chisme y los escándalos, y convertir todo en un melodrama constante.

Un país de chisme y escándalo

Rincón afirma que la realidad se ha convertido en un parque de atracciones del horror, el cinismo y la miseria humana, especialmente en canales como RTVC, Caracol y RCN. Ver los noticieros es sumergirse en los chismes y escándalos generados por políticos, el crimen morboso y los periodistas moralistas. La política nacional se ha transformado en un contenido diseñado para provocar clics y peleas absurdas, dando como resultado un país desechable, una sociedad sin hechos, datos ni documentos.

Noticias sin rigor

El crítico sostiene que las noticias son un decir impune de tuit. Los noticieros no informan; prefieren la homilía moralista y el debate facilista sobre la reportería con rigor, contexto y diversidad de fuentes. Además, los informativos resultan aburridos, predecibles y carecen de recursos narrativos innovadores.

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Ruido y clasismo en la televisión

Rincón destaca que los éxitos televisivos son programas como 'A Otro Nivel' o los 'Desafíos', junto con otros concursos de cante aunque no se cante, y las repeticiones. También menciona el ruido estridente de 'La Casa de los Famosos' y su morbo melodramático. Lamenta que las telenovelas estén relegadas al cuarto oscuro de la programación.

El crítico señala que la televisión es el medio más del pueblo, pero los noticieros, expertos, opinadores y periodistas menosprecian los modos populares para imponer el modelo de las clases altas como único ideal viable, a dios como el eje moral de la democracia y a la cultura militarista como modelo de convivencia.

¿Por qué vemos lo mismo?

Rincón se pregunta por qué consumimos más de lo mismo y responde que necesitamos escapar de la realidad de políticos cínicos y desconectarnos de nuestras frustraciones. Nos gusta el melodrama, los divertimentos fáciles y los placeres culposos.

La telenovela como espejo

El columnista sostiene que si queremos saber cómo somos, debemos seguir viéndonos en las telenovelas y series como 'Vecinos', 'Las de siempre', 'La reina del Flow', 'Simplemente Alicia' y 'La primera vez', porque por ahí pasan más nuestros modos culturales y éticos de existir. Las telenovelas no inventan la realidad, sino que retratan de forma espectacular y afectiva nuestras tragedias y chistes cotidianos. Verlas es habitar una catarsis colectiva para soportar las violencias, las corrupciones y las miserias que nos habitan.

Otras opciones culturales

Rincón menciona que en los medios públicos aparecen otras ideas más culturales. Por ejemplo, en Canal Capital se puede ver 'Artescopio', un viaje audiovisual desde el arte por Bogotá a través de la mirada de artistas como Cucharita de Palo, Manu Mojito, Pablo Watusi, 1280 Almas, John Gaitán, May Rojas, Carmen Gil Vrolijk, Natalia Santa, Diana Wiesner y La Gata Cirko. Esta es una oportunidad para huir de las miserias de los noticieros, los chismes melodramáticos de los concursos y las repeticiones de telenovelas.

Conclusión

En conclusión, la televisión y la política buscan el rating y el voto a punta de miedos, chismes y chistes.

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