El escritor William Ospina ha hecho un llamado a los candidatos presidenciales Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella para que eleven su discurso y actúen como estadistas, incluso si no lo son. En entrevista con El Espectador, Ospina señaló que la polarización actual es heredada del bipartidismo y que ambos bandos deben dejar de enfrentar a medio país contra el otro.
Una crítica al bipartidismo y la polarización
Ospina, quien acaba de reeditar su libro "¿Dónde está la franja amarilla?" tras 30 años, afirmó que las costumbres del bipartidismo persisten, especialmente la confrontación continua. "Hacernos creer que aquí medio país tiene que odiar siempre al otro medio es la peor lección que nos dieron liberales y conservadores", dijo. El ensayista considera que el país necesita inclusión de la sociedad que nunca participó en el diseño del país.
¿Han cambiado las cosas en tres décadas?
Para Ospina, se prometen muchos cambios pero se hacen pocos, porque aún estamos presos de la mediocridad política heredada. "Este es un país muy atrasado, muy mediocremente manejado", afirmó, y agregó que la pelea entre políticos impide el progreso. Ahora, con seguidores de De la Espriella y Cepeda, el país está fracturado, pero Ospina sostiene que no se trata de dos países que encarnan el bien y el mal, sino de uno que necesita dignidad y otro que necesita prosperidad.
El llamado a los candidatos
"Un verdadero estadista es capaz de interpretar a esos dos países y darle oportunidades de progreso a toda la sociedad", dijo Ospina, quien criticó la insistencia en el odio cuando hay tantas cosas creativas por hacer. En su libro reciente "No llegó el cambio y hacia atrás asustan", Ospina hace un balance del gobierno de Gustavo Petro, reconociendo buenas intenciones pero también incapacidad para articular un proyecto de cambio sostenible. "No podemos hacer un socialismo limosnero; repartir sin producir", señaló.
La necesidad de un verdadero estadista
Ospina pidió a los candidatos que sean capaces de interpretar el país en vez de insistir en una polarización retórica enfermiza. "Ser líder exige ser responsable, y la primera responsabilidad es manejar un lenguaje incluyente", afirmó. Advirtió que si siguen gobernando solo para su bando y tratando a los otros como enemigos, no serán verdaderamente demócratas.
La agresividad en ambos bandos
El escritor señaló que la agresividad es de ambos lados y se debe a la falta de grandeza. "Tenemos que dejar de cobrar deudas viejas y odios fríos", dijo. Instó a hablar más del futuro y menos del pasado, y destacó que Colombia en 2026 no tiene una vía completa de doble calzada entre las dos principales ciudades, lo que muestra una mediocridad infinita.
El papel de los electores
Ospina llamó a la ciudadanía a exigir soluciones y no atizar el fuego. "La gente debería exigir a los políticos que sean un poquito grandes en sus aspiraciones, que sean generosos", dijo. También criticó la idea de que el Estado imponga todo el peso de la ley sobre quienes nunca fueron protegidos por ella.
La paz y la economía
Para Ospina, la principal causa de la violencia colombiana ha sido la falta de una economía en grande. "Tenemos que dejar de ser humildes tributarios del gran mercado mundial", afirmó. Consideró que la paz total del gobierno es un fracaso si se limita a negociar con delincuentes, y abogó por construir una economía fuerte que convierta las economías ilegales en marginales.
El riesgo de otra guerra civil
Ospina ve siempre el riesgo de otra guerra civil, porque Colombia fue educada en guerras civiles. "Hace falta un cambio de mentalidad en grande, y lo que más atenta contra eso es el discurso faccioso del odio", dijo. Convocó a los colombianos a entender que medio país contra medio país es el peor escenario, y pidió a los líderes grandeza para interpretar al país entero.
Una reflexión personal
Ospina, quien fue desplazado por la violencia hacia Cali, consideró que no debemos eternizar la condición de víctimas. "Hay que abrir oportunidades para que todo el mundo se vuelva protagonista de una historia nueva", dijo. Citó al poeta Hölderlin: "Donde hay peligro, crece lo que nos salva".



