En el debate de las políticas públicas sociales en Colombia, el concepto de "estrato" se emplea con frecuencia para discutir temas como educación, transferencias monetarias y salud. Sin embargo, existe una marcada asimetría entre la distribución del ingreso y la estratificación actual. El cuadro 1 ilustra esta situación.
Distribución de hogares por estrato y quintil de ingreso
En el cuadro 1, las columnas representan los quintiles de ingreso (Q1: 20% más pobre, Q5: 20% más rico) y las filas los estratos del 1 al 6. Por ejemplo, de cada 100 hogares de estrato 1, 35,75 se ubican en el quintil más pobre y 10,8 en el más rico. Asimismo, de cada 100 hogares en el quintil 5, más de 68 pertenecen a estratos 1, 2 y 3.
Desigualdad dentro de los estratos
El cuadro 2 presenta dos indicadores: el coeficiente Gini y el ratio de Palma. El Gini nacional es de 0,54, muy superior al promedio mundial de 0,35. El ratio de Palma en Colombia duplica el promedio global (5,8). Dentro de cada estrato, el Gini oscila entre 10,7 y 14,4, reflejando una desigualdad interna mayor que la de muchos países.
Implicaciones para las políticas públicas
La conclusión es clara: el estrato es una proxy pobre de la distribución del ingreso. Usarlo para definir subsidios, como en servicios públicos, puede generar exclusión de hogares necesitados e inclusión de aquellos que no lo requieren, dificultando la nivelación de oportunidades.



