El renombrado filósofo belga Mark Coeckelbergh, reconocido experto en Inteligencia Artificial (IA) y asesor de la Comisión Europea, ha señalado la necesidad de actualizar los sistemas actuales de derechos de autor para "hacer más justicia a esa dimensión comunicativa y colectiva del arte". Así lo manifestó durante un foro sobre el futuro de las artes en la era de la IA, celebrado esta semana en Viena.
Uso de la IA en la creación artística
Coeckelbergh abogó por el uso de la IA en el proceso de creación artística, combinando la experiencia humana con las posibilidades que ofrece la tecnología. En declaraciones a EFE, al margen del foro 'Festival Nights', una plataforma cultural multidisciplinar fundada en 2015 por el violinista Yury Revich, el filósofo precisó que los artistas deberían integrar ambas dimensiones.
Regulación de la IA
El belga de 51 años subrayó la complejidad de regular el uso de la IA, advirtiendo que las técnicas para detectar contenidos generados con IA suelen ser eludidas por los propios sistemas, que optimizan sus estrategias. Esto podría derivar en una carrera constante donde "los reguladores deberán regular a los reguladores, y así sucesivamente".
El experto, que trabaja en la Universidad de Viena, reconoció el enorme desafío que plantean los sistemas de derechos de autor actuales, centrados en la figura del autor como sujeto único. "La pregunta de cara al futuro de la IA es cómo reformular esto. No se trata solo de cambiar las cosas, sino de garantizar que toda persona involucrada reciba algún tipo de compensación por participar en el proceso", destacó.
Licencias Creative Commons
Coeckelbergh añadió que es imprescindible desarrollar instrumentos ya existentes, como las licencias 'Creative Commons' (CC), una herramienta legal y gratuita que permite usar obras protegidas sin solicitar permiso al autor. Esto podría "hacer más justicia a esa dimensión comunicativa y colectiva del arte".
IA ética y responsable
El académico consideró fundamental construir una IA ética y responsable, que pueda ser comprendida y dirigida por los seres humanos, en lugar de escapar a su control. "Debemos asegurarnos de que la sociedad no derive hacia un uso de la IA como instrumento de tendencias antidemocráticas", advirtió.
Además, se debe distinguir la composición creativa hecha con IA de la que no lo está. En lugar de preguntar solo por el origen de la obra, "deberíamos preguntarnos qué podemos hacer con ella: ¿Aporta sentido? ¿Abre un nuevo espacio imaginativo?", dijo.
Calidad y percepción del arte con IA
Según Coeckelbergh, no todo lo hecho con IA tiene la misma calidad, igual que "hay pan industrial en el supermercado, pero también existe el buen pan". "Lo mismo pasa con el arte", valoró.
El experto recordó que la historia de los medios muestra que cada nueva tecnología genera desconfianza, mientras que el medio anterior se percibe como auténtico. Por ejemplo, cuando surgió el pop, los compositores clásicos lo rechazaron. Actualmente, una canción pop generada con IA se considera "ilegítima", mientras que una de los años 1980 tiene mayor valor artístico, a pesar de que ese género ya estaba ligado a tecnologías como sintetizadores y samplers.
Más allá de los extremos
"A menudo nos polarizamos: o el reduccionismo mecanicista, o el rechazo humanista clásico de la tecnología. Entre ambos extremos hay mucho más posible", expuso Coeckelbergh. En su opinión, el auge de la IA debería "hacernos a todos un poco más artistas, más filósofos", ya que estos suelen ser "muy buenos cuestionando el medio, sin darlo por sentado, y utilizándolo de formas no previstas".
"Debemos ser críticos con el medio, conscientes de sus limitaciones y capaces de transformarlo de manera creativa. Si simplemente seguimos las intenciones de las grandes tecnológicas, nos entretenemos, pero no hacemos nada más", alertó.
Doctorado por la Universidad de Birmingham, Coeckelbergh es autor de numerosos artículos y una veintena de libros, entre ellos 'AI Ethics' (2020), 'The Political Philosophy of AI' (2022) y 'Why AI Undermines Democracy and What to Do About It' (2024).



