Un estudio genómico de leones de las cavernas, incluido el espécimen Sparta hallado en Siberia, revela que evolucionaron separados de los leones modernos durante 1,7 millones de años. La investigación, publicada en la revista Cell, analizó 12 genomas completos de esta especie extinta.
Hallazgo de Sparta
Sparta, una cría de león de las cavernas (Panthera spelaea) que vivió hace aproximadamente 32.000 años, fue descubierta en Siberia en 2018. Su cuerpo se conservó excepcionalmente bien gracias al hielo, manteniendo sus garras intactas y una apariencia de estar dormida. Sin embargo, lo que más sorprendió a los científicos fue la información genética que aún albergaban sus células.
Separación evolutiva temprana
Los investigadores suecos y británicos del Centro de Paleogenética de la Universidad de Estocolmo determinaron que los leones de las cavernas se separaron evolutivamente de los leones modernos hace más de 1,7 millones de años, más del triple de lo estimado previamente. David Stanton, de la Universidad de Cardiff, explicó que se trata de un linaje que evolucionó de forma independiente durante más de un millón de años, acumulando características biológicas únicas.
Cruce ocasional entre especies
A pesar de su divergencia, los leones de las cavernas y los modernos se cruzaron ocasionalmente. El ADN revela que entre el 3% y el 4,4% del material genético de los leones de las cavernas proviene de los leones modernos. Este porcentaje variaba con el clima: aumentaba durante las glaciaciones y disminuía en períodos más cálidos. Stanton señaló que el cambio climático no solo remodeló hábitats, sino que también acercó a las especies, creando oportunidades de cruce que de otro modo no existirían. Durante las glaciaciones, la tundra se expandía hacia el sur, desplazando a los leones de las cavernas a latitudes más bajas donde coincidían con los leones modernos del suroeste asiático. Al retroceder el hielo, las especies se separaban nuevamente.
Adaptaciones únicas y extinción
El equipo identificó 33 mutaciones exclusivas del león de las cavernas, concentradas en genes relacionados con el cerebro, la visión, la circulación sanguínea y el crecimiento. Estas adaptaciones indican que la especie estaba adaptada a entornos más fríos y estacionales que los leones modernos. Sin embargo, estas mismas adaptaciones podrían haber contribuido a su extinción. Poco antes de desaparecer, su población era mayor que la del león africano actual y no había señales de deterioro genético. Love Dalén, de la Universidad de Estocolmo, sugirió que la disminución de sus presas, debido a cambios climáticos al final de la última glaciación, habría hecho insostenible la población.



