El sorprendente hallazgo del tejido 'zombi' en el océano
Un equipo de científicos de la Universidad Memorial de Terranova y del Laboratorio Bigelow de Ciencias Oceánicas ha documentado un fenómeno biológico sin precedentes: fragmentos de tejido del pepino de mar Psolus fabricii lograron mantenerse viables durante varios años después de separarse del organismo original. Estos tejidos no solo sobrevivieron, sino que mostraron señales de crecimiento, reorganización y actividad biológica, desafiando lo que se conocía sobre los límites de la vida celular.
El descubrimiento accidental
El hallazgo ocurrió cuando los investigadores notaron que tejidos desprendidos de Psolus fabricii, un pepino de mar de color escarlata que habita en aguas frías del Atlántico Norte, permanecían visibles semanas después de haberse separado del animal. Lo que comenzó como una observación casual se transformó en un estudio que duró más de tres años, cuyos resultados fueron publicados en la revista Science Advances.
Según informó Deutsche Welle (DW), los autores describen un fenómeno que no había sido documentado anteriormente: tejidos animales separados de su organismo que continúan mostrando signos de crecimiento, reorganización y supervivencia durante años en condiciones naturales. Estos tejidos permanecieron activos pese a estar expuestos a bacterias y materia orgánica en el agua de mar.
Tejidos activos en agua de mar sin esterilizar
Los investigadores colocaron muestras de pies tubulares, tentáculos y otras partes del cuerpo del animal en tanques con agua de mar natural en circulación. A diferencia de los cultivos celulares tradicionales, que requieren ambientes esterilizados y tienen una supervivencia limitada, estos tejidos se mantuvieron activos a pesar de la presencia de bacterias y materia orgánica.
Rachel Sipler, biogeoquímica marina y participante en la investigación, explicó que el entorno utilizado era uno de los más complejos desde el punto de vista microbiológico. Los científicos también observaron que algunos tentáculos aislados continuaban reaccionando al tacto incluso años después de la separación, una señal de que conservaban funciones biológicas avanzadas.
Un comportamiento excepcional
La autora principal del estudio, Sara Jobson, de la Universidad Memorial de Terranova, afirmó a Ars Technica que se trata de un caso de supervivencia tisular natural que no tiene precedentes conocidos. Los investigadores señalaron además que otras especies de pepinos de mar analizadas no lograron mantener sus tejidos más allá de tres meses y medio.
El equipo aclaró que los fragmentos no se transformaron en nuevos organismos completos. Sin embargo, registraron señales de diversificación celular, reorganización de tejidos y cicatrización, procesos que plantean nuevas preguntas sobre los límites de la vida celular y la capacidad de ciertos tejidos para mantenerse funcionales fuera del organismo original.
Posibles aplicaciones científicas
Los autores consideran que este fenómeno podría tener implicaciones para áreas como la medicina regenerativa y la investigación sobre cicatrización. Al tratarse de un invertebrado, el modelo experimental enfrenta menos restricciones regulatorias que las líneas celulares derivadas de vertebrados, lo que podría facilitar futuros estudios.
Andrea Bodnar, directora científica del Instituto de Genómica Marina de Gloucester, señaló que el hallazgo demuestra que los océanos continúan ofreciendo ejemplos de innovación biológica poco comprendidos por la ciencia. Este descubrimiento abre la puerta a nuevas investigaciones sobre la regeneración celular y la supervivencia de tejidos en condiciones extremas.



