Londres, 2 jun (EFE).- Un equipo de exploradores especializados en naufragios ha localizado en aguas de las Bahamas los restos de seis barcos que pertenecieron a los denominados 'verdaderos piratas del Caribe', asentados en la isla de Nueva Providencia, la más extensa del archipiélago, durante los siglos XVII y XVIII.
Hallazgo histórico en aguas de Bahamas
Los exploradores han divulgado sus descubrimientos a través de www.wreckwatchmag.com, su portal dedicado a la búsqueda de tesoros submarinos. En su comunicado, destacan que estas seis embarcaciones corresponden a lo que se conoce como 'la edad de oro de la piratería', y han sido encontradas gracias a un permiso gubernamental sin precedentes otorgado por el Gobierno de Bahamas.
Wreck Watch asegura que estos son los primeros barcos de esa época —comprendida entre la última década del siglo XVII y las dos primeras del XVIII— que se descubren. Durante ese período, Nasáu, la capital de Nueva Providencia, funcionaba como base de ataque para piratas legendarios como Barbanegra, Henry Avery, Calico Jack Rackham (quien inspiró el cómic de Tintín 'El tesoro de Rackham el Rojo') y Anne Bonny.
Objetos encontrados y prácticas piratas
Entre los objetos recuperados se cuentan cañones de hierro, una piedra de afilar espadas y sables, y varias balas de mosquete, materiales utilizados para "lanzar un fuego devastador sobre las tripulaciones enemigas". No obstante, no se han hallado pecios completos, ya que era costumbre entre los piratas incendiar las naves saqueadas. "Tras el pillaje de un navío y su carga, cañones y materiales, los piratas debían deshacerse de las pruebas del crimen. Quemar los barcos en la costa era su táctica infame para ocultar el pillaje ante las autoridades", explicó Michael Pateman, codirector del proyecto.
Sean Kingsley, fundador de Wreck Watch, señaló a EFE que los piratas caribeños nunca respetaron los armisticios y treguas firmados entre los reinos de España e Inglaterra para proteger el comercio transatlántico. Kingsley recordó que los españoles, conscientes de que Nasáu era un verdadero nido de piratas, arrasaron y quemaron la ciudad en 1703.
Un barco identificado: un carguero inglés
De los restos hallados en esta expedición, que aún guarda secretos por revelar, el único navío identificado no es español, sino muy probablemente inglés: un carguero construido en Londres hacia 1740. Sus restos no contienen armas, sino botellas de vino, pipas de tabaco, mapas y documentos. Según Wreck Watch, esto demuestra que Nasáu, tras recuperarse de la destrucción de 1703, se convirtió "en un puerto comercial más".
No está claro si este barco naufragó por causas naturales o fue víctima de otro ataque en una isla donde la piratería fue extinguiéndose gradualmente durante el siglo XVIII.



