La efervescencia alrededor de la primera vuelta de las elecciones presidenciales dominó la agenda noticiosa de los últimos días, enmascarando acontecimientos cuya gravedad no debe pasar desapercibida. Tal es el caso de los sangrientos combates que se presentaron en el departamento de Guaviare la semana pasada, que dejaron un saldo terrible de medio centenar de muertos.
Los enfrentamientos ocurrieron en la región de Barranco Colorado, una de esas zonas aisladas de la geografía nacional cuya ubicación entorpece la labor de las autoridades. Está a 130 kilómetros de la capital del departamento, San José del Guaviare, una distancia que se podría cubrir en media jornada si existieran carreteras, pero que, en la tupida selva del sur del país, se mide en días, no en horas.
Detalles de los combates en Guaviare
Esa lejanía, sumada a la falta de canales de comunicación en la región, explica que se haya demorado en salir a la luz la noticia de decenas de personas ultimadas en combates entre las disidencias de ‘Calarcá’ y de ‘Iván Mordisco’. Dramáticamente, la recuperación de los cuerpos de las víctimas tardó varios días, obligando a los moradores a convivir durante ese lapso con el horror de la muerte. La identificación y el levantamiento de cadáveres se vio entorpecido, además, porque en los cuerpos se instalaron explosivos para detonarlos si alguien se acercara a ellos.
Contexto del conflicto en la región
Esta es una región en la que está en evidencia la degradación que ha sufrido el conflicto colombiano a manos de los grupos armados que surgieron tras el acuerdo que logró la desmovilización de la guerrilla de las Farc y que, bajo la fallida política de ‘paz total’ del gobierno actual, se han fortalecido.
Mientras el país elige en democracia a su próximo gobernante, no puede perder de vista que muchas regiones aún conviven el indecible horror de la guerra. Una razón más para seguir conociendo en detalle las estrategias de los dos candidatos presidenciales con el fin de enfrentar esta tragedia, que no puede continuar.



