Londres, 11 jun (EFE).- La viceprimera ministra norirlandesa, Emma Little-Pengelly, afirmó este jueves que la comunidad se siente "consternada y horrorizada" tras las escenas de violencia registradas anoche en la provincia británica. Jóvenes encapuchados lanzaron ladrillos y cócteles molotov contra la policía durante una segunda noche de disturbios.
Protestas instigadas por extrema derecha
Los disturbios fueron instigados por grupos de extrema derecha a través de redes sociales, en protesta por el apuñalamiento el lunes en Belfast de un hombre por parte de un ciudadano sudanés, quien ya ha sido acusado y permanece detenido.
Intervención policial
La policía antidisturbios se vio obligada a utilizar cañones de agua en Glengormley, a unos 13 kilómetros al noroeste de Belfast, para contener a los alborotadores. Estos lanzaron continuamente objetos contra las fuerzas del orden e incendiaron un vehículo del Departamento de Infraestructura. También quemaron contenedores de basura en la capital norirlandesa.
El Servicio de Policía de Irlanda del Norte desplegó más agentes, pero los disturbios no fueron tan intensos como la noche anterior, cuando numerosos jóvenes incendiaron coches y viviendas que albergaban inmigrantes. Muchos migrantes se vieron obligados a abandonar sus hogares y buscar refugio.
Declaraciones de la viceprimera ministra
En declaraciones a la BBC, Little-Pengelly señaló que, aunque algunos manifestantes pacíficos tienen preocupaciones legítimas, otros parecen decididos a provocar "violencia, vandalismo y desorden". "Esto es absolutamente inaceptable, y nos hemos unido para exigir que cese de inmediato", añadió. Sobre los instigadores, resaltó que "lo único que están haciendo es destruir sus propias comunidades y la causa que dicen defender".
Como medida de precaución, anoche se suspendió el transporte público y algunas escuelas cerraron antes de lo habitual.
Acusado ante la justicia
El sudanés Hadi Alodid, de 30 años, compareció ante un tribunal de Belfast acusado de intento de asesinato por el ataque con cuchillo contra Stephen Ogilvie, quien perdió un ojo. Ogilvie, de 40 años, permanece hospitalizado en estado estable. Su familia instó a la población a dejar de compartir "información falsa en las redes sociales" sobre el ataque y expresó su indignación por los disturbios, recalcando que la violencia no cuenta con su apoyo y que la protesta pacífica es la única vía posible.
"Tenemos muchos inmigrantes que hacen una contribución sumamente valiosa a nuestro país, incluso en nuestro sistema de salud y en el sector de la hostelería, y dependemos de ellos para que nuestro país funcione. No queremos que esta terrible tragedia se utilice para dividir a la gente ni para avivar la hostilidad; no hagan esto en nombre de nuestro ser querido, ya que no compartimos los mismos valores", puntualizó el mensaje de la familia.



