Cada fenómeno de El Niño deja cicatrices profundas en Cundinamarca. Los incendios forestales devoran montañas y pastizales, y las cenizas dejan una mancha negra que tarda meses o años en desaparecer. Ante la nueva alerta por la llegada de este evento climático, que podría extenderse hasta comienzos de 2027, la Corporación Autónoma Regional (CAR) elaboró un estudio sobre los riesgos en su jurisdicción, que incluye una zona de Boyacá. El documento llama la atención por una razón: ratifica que la vulnerabilidad ante incendios forestales y estrés hídrico es alta en la región.
Detalles del estudio
El estudio de la CAR analiza los riesgos asociados al fenómeno de El Niño en su jurisdicción, que abarca gran parte de Cundinamarca y sectores de Boyacá. Los resultados confirman que la región es altamente vulnerable a incendios forestales y a la escasez de agua, problemas que se agravan durante los periodos secos prolongados. La CAR advierte que las condiciones climáticas actuales, sumadas a la falta de lluvias, podrían generar emergencias ambientales significativas.
Impacto en la región
Los incendios forestales no solo afectan la vegetación y la fauna, sino que también ponen en riesgo viviendas y cultivos. Además, el estrés hídrico amenaza el suministro de agua para consumo humano y agrícola. La CAR hace un llamado a las autoridades locales y a la comunidad para tomar medidas preventivas, como la limpieza de zonas de riesgo y la preparación de reservas de agua.
El fenómeno de El Niño, que podría durar hasta 2027, representa un desafío para la gestión del riesgo en Colombia. La CAR insta a los municipios a actualizar sus planes de emergencia y a coordinar acciones con los cuerpos de bomberos y defensa civil. La prevención es clave para mitigar los daños que estos eventos climáticos pueden causar.



