El gasto público en educación ofrece una perspectiva de las prioridades nacionales, pero comparar presupuestos con resultados puede brindar hallazgos inesperados. Por esto, la publicación científica en línea sin ánimo de lucro Our World in Data realizó un estudio para clasificar los países con mayor porcentaje de su producto interno bruto (PIB) invertido en educación, basado en diversos registros nacionales e internacionales, incluidos los anuarios de la Sociedad de Naciones, los informes de la Ocde y las encuestas de la ONU. Los datos recientes provienen de la Unesco y miden el gasto público general en educación (gastos corrientes, de capital y transferencias) como porcentaje del PIB.
Los líderes mundiales en inversión educativa
En el estudio, la lista la encabeza la República de Kiribati, ubicada en el Pacífico con algo más de 110.000 habitantes, que según los datos invirtió el 16,4% de su PIB en educación. Le siguen las islas de Tuvalu con 12,8% y Micronesia con 11,6% de su PIB destinado a gastos educativos.
Cabe resaltar que los resultados revisados por Our World in Data abarcan todo tipo de gastos en educación pública, incluidos los salarios de los profesores, los libros de texto, el mantenimiento de las escuelas, los proyectos de infraestructura como la construcción de aulas y la financiación externa procedente de donantes internacionales canalizada a través de los presupuestos gubernamentales.
Colombia en el contexto sudamericano
Al revisar los datos a nivel sudamericano, Colombia se ubica en el tercer lugar en la región, registrando un aproximado de 5,3% de su PIB invertido en gastos de educación. En el primer puesto se ubica Bolivia, con 7,5% de su PIB en este concepto, seguido por Brasil, que registra 5,6% de su producto interno bruto.
Los países con menor inversión
Por otra parte, los últimos lugares del estudio son ocupados por Somalia, que registra menos de 0,1% de su PIB en educación, seguida por Nigeria y Zimbabue, con 0,3% y 0,4% invertidos en gastos educativos, respectivamente.
Un porcentaje más alto significa que se destina una mayor proporción de los recursos nacionales a la educación, lo que puede indicar un compromiso político o una priorización de las políticas educativas. Sin embargo, el estudio también recalca que esto no implica necesariamente un mayor gasto por alumno ni mejores resultados.



