París ha convertido parte de la plaza frente a la catedral de Notre Dame en un sitio de excavación arqueológica, como parte de un proyecto para plantar árboles y proporcionar sombra durante los meses de verano. Antes de iniciar la reforma de la plaza, cuya finalización está prevista para 2028, las autoridades deben investigar si hay restos subterráneos que puedan verse afectados por las obras.
Una oportunidad única para la arqueología
Lucie Altenburg, conservadora de la unidad de arqueología de París, declaró a The Associated Press: "Es una oportunidad única para nosotros de trabajar en algo que marcará una diferencia tangible en la historia de París".
Descubrimientos notables
Entre los objetos encontrados se incluyen fragmentos de cerámica medieval con inscripciones en el interior que ningún experto ha podido descifrar aún, y una moneda del siglo IV d.C. estampada con el rostro del emperador Constantino. La arqueóloga Camille Colonna lidera la excavación.
Los primeros rastros de la antigüedad aparecieron a 50 centímetros de profundidad, y a 4 metros bajo tierra, el equipo arqueológico continúa encontrando vestigios del pasado. Según la AP, hay días en los que llenan 15 cajas con piezas encontradas en un suelo que ha permanecido imperturbado durante décadas.
Estratigrafía de la historia
Con la excavación en proceso, el equipo descubrió una primera capa de restos medievales y, a medida que descendían, fueron encontrando restos de las épocas merovingia y carolingia (siglos VI d.C. y X d.C.), hasta llegar a la época romana. Otros objetos descubiertos incluyen cerámicas completas como tazas y jarras, lo cual, según los expertos, es excepcional.
De acuerdo con la AP, estos hallazgos provienen de hoyos profundos bajo las casas medievales que eran usados como letrinas y lugares para deshacerse de desechos. Los arqueólogos señalan que los desechos blandos amortiguaron el paso del tiempo, conservando estas piezas intactas.
Los tesoros romanos
Los hallazgos más valiosos para el equipo son los que se remontan a la era romana, cuando la ciudad se llamó Lutetia entre los siglos IV d.C. y V d.C. Durante esa época, la población se trasladó al lado izquierdo del río Sena y, cuando cayó el imperio, se replegó hacia la Île de la Cité, donde se ubica la iglesia, y fortificó sus bordes con pedazos de muros de piedra tomados de edificios antiguos. "El equipo de Colonna encontró algunas pruebas: un umbral romano hallado en la excavación, que procedía de un edificio mucho más grande, fue trasladado, puesto boca abajo y colocado en un camino a modo de pavimento", señaló la AP.



