El calor extremo afecta el cerebro de los animales y su capacidad de supervivencia
Calor extremo nubla la mente de los animales

Cuando las temperaturas se disparan, el turdoide bicolor, un ave sudafricana de plumaje blanco y negro, pierde la capacidad de asociar una tapa de color con el gusano que esconde debajo. En días frescos, estas aves resuelven rápidamente cómo rodear una barrera transparente para alcanzar su alimento, pero con el calor se limitan a picotearla sin éxito. Este experimento, publicado en Royal Society Open Science, es solo un ejemplo de cómo las olas de calor nublan la mente de los animales.

El calor afecta el aprendizaje y la agresividad

Un creciente cuerpo de investigación muestra que los animales sufren deterioro cognitivo durante las olas de calor. Las aves tienen dificultades para aprender, los perros muerden con más frecuencia y las gamuzas de los Alpes se vuelven territoriales. Amanda Ridley, ecóloga conductual de la Universidad de Australia Occidental y coautora del estudio sobre el turdoide bicolor, advierte que si los animales no logran mantenerse alerta para encontrar comida o evitar depredadores, sus probabilidades de supervivencia disminuyen.

Con el cambio climático haciendo más frecuentes las olas de calor, este deterioro cognitivo podría extenderse por ecosistemas enteros. Los polinizadores podrían olvidar qué flores visitar, afectando cultivos y plantas silvestres; las aves podrían no alimentar a sus crías adecuadamente. “Un clima cambiante hace que la capacidad de adaptación conductual sea aún más crítica”, señala Ridley.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

Evidencias de agresividad y problemas cognitivos

Las altas temperaturas no solo afectan a las aves. Un estudio de 2023 analizó casi 70,000 informes de mordeduras de perros en ocho ciudades de EE.UU. y encontró que los incidentes eran un 10 % más probables en días de 32 °C que en días de 16 °C. Los investigadores no pudieron determinar si los perros se vuelven más agresivos o si los humanos irritados provocan más ataques, pero Clas Linnman, neurocientífico de la Universidad de Miami, sugiere que ambas especies se estresan más con el calor.

En China, un estudio de 2025 mostró que gatos y serpientes también muerden más cuando hace calor. Entre animales salvajes, las gamuzas de los Alpes incrementan su agresividad un 50 % para 2080 según predicciones, mientras que el pez tropical Julidochromis ornatus ataca su reflejo con más violencia cuando el agua sube de 25 °C a 29 °C.

Aprendizaje y memoria bajo el sol

Los experimentos con turdoides bicolor mostraron que durante olas de calor necesitan el doble de intentos para aprender que un gusano está bajo una tapa de un tono específico. Los diamantes cebra, aves cantoras australianas, también fallan al intentar extraer un gusano de un tubo transparente, picoteándolo sin cesar. Elizabeth Derryberry, bióloga evolutiva de la Universidad de Tennessee, lo describe como “darse cabezazos contra una pared de ladrillos”.

En ratones, el calor dificulta la navegación en laberintos y la memoria de objetos. Los guppies machos, incluso motivados por una hembra virgen, no logran atravesar un laberinto tras días en agua a 32 °C. Para animales de sangre fría como peces e insectos, el impacto es mayor: un cerebro más caliente afecta nervios, percepción y aprendizaje.

Polinizadores en riesgo

Los abejorros, esenciales para cultivos como tomates y arándanos, también sufren. A 25 °C, la mayoría aprende a asociar el color azul con azúcar, pero a 32 °C menos de la mitad lo logra. Si olvidan qué flores polinizar o cómo regresar a la colmena, la agricultura humana se verá afectada, advierte Emily Baird, neurocientífica de la Universidad de Estocolmo.

Estado de alerta reducido

En el desierto del Kalahari, cuando la temperatura alcanza los 35.5 °C, los turdoides bicolor pierden la capacidad de reaccionar ante depredadores. En experimentos, las aves se asustaban ante un carnívoro disecado en días frescos, pero con calor mostraban la misma respuesta ante el animal y ante una caja de madera. Esto podría aumentar las muertes por depredación, afectando a las poblaciones.

Las temperaturas en el Kalahari aumentan al doble de la media global, y las olas de calor en ríos tropicales son más largas e intensas. “Probablemente subestimamos los efectos del calor en la mente animal”, concluye Ridley.

Este artículo fue publicado originalmente en Knowable en español.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar