Ley de trazabilidad ganadera: así se busca combatir la deforestación en Colombia
Ley de trazabilidad ganadera: así se busca combatir la deforestación

Colombia ha dado un paso crucial en la lucha contra la deforestación al sancionar la Ley 2585 de 2026, una normativa que busca garantizar que la carne que llega a los hogares colombianos provenga de una ganadería sostenible y libre de deforestación. La ganadería extensiva es uno de los principales motores de pérdida de bosques en el país, especialmente en la Amazonia, donde durante 2024 se perdieron 77.124 hectáreas de bosque, según el Ideam. La nueva ley apunta a articular los sistemas de información del sector agropecuario, ambiental y catastral para lograr una trazabilidad completa del ganado.

¿Cómo funcionará la trazabilidad?

La ley establece la interoperabilidad de varios sistemas: el Sistema Nacional de Identificación e Información de Ganado Bovino (SINIGAN), el Sistema Nacional de Identificación, Información y Trazabilidad Animal (SNIITA), el Sistema de Monitoreo de Bosques y Carbono (SMByC) del Ideam, el Catastro Multipropósito y el Registro de la Propiedad Inmueble, entre otros. El Gobierno tendrá un plazo máximo de 18 meses para implementar un plan de integración gradual, bajo la reglamentación de los ministerios de Agricultura y Ambiente. Además, se creará una comisión nacional de identificación y trazabilidad animal.

“Colombia no está empezando desde cero”, afirma Sandra Durango, científica de la Alianza Bioversity - CIAT. “Ya contamos con la información, pero está distribuida entre diferentes instituciones y sistemas que fueron creados para cumplir objetivos distintos”. El desafío principal es lograr que estos sistemas “dialoguen entre sí de manera segura, eficiente y bajo reglas claras de gobernanza de datos sensibles”.

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Avances previos y desafíos

Ya existen algunos esfuerzos de integración. El Registro Nacional de Zonas Deforestadas, a cargo del Ideam, está vinculado al IGAC y al ICA para cruzar datos prediales y pecuarios con zonas deforestadas. Anderson Puentes, director de información geográfica del IGAC, señala que se ha enseñado a otras instituciones a usar herramientas para identificar cambios en el territorio, como deforestación o construcciones. Sin embargo, reconoce que se necesita un cambio de mentalidad y mejor gestión para aprovechar estos instrumentos.

Uno de los grandes retos es avanzar en el catastro multipropósito en la Amazonia. El IGAC espera tenerlo actualizado en un 40% para finales de año. También es complejo cruzar los datos de vacunación del ganado con la identificación predial, ya que los animales pueden ser vacunados en un predio diferente al registrado o ser trasladados posteriormente. El Espectador contactó al ICA para conocer su rol en la implementación de la ley, pero no obtuvo respuesta al cierre de esta edición.

El Ideam coincide en que se requerirán ajustes técnicos. Aunque su rol será aportar información ambiental estratégica, fortalecer los sistemas de monitoreo de bosques y el registro de zonas deforestadas necesitará recursos y talento humano especializado. Además, persisten desafíos como formalizar protocolos para intercambiar datos, definir canales bidireccionales, actualizar periódicamente la información y coordinar entidades con capacidades tecnológicas diferentes.

Herramienta GanaBosques: un precedente clave

Desde hace casi siete años, la Alianza Bioversity - CIAT desarrolla la herramienta GanaBosques, con apoyo del Ministerio de Agricultura, el BID y fondos del Reino Unido. “En términos sencillos, identificamos dónde están las fincas ganaderas y contrastamos esa información con los datos oficiales de deforestación del SMByC”, explica Durango. La herramienta utiliza datos de vacunación del ganado, códigos y coordenadas del SINIGAN y del Sistema de Información para Guías de Movilización Animal (SIGMA), permitiendo rastrear cuántas cabezas de ganado se movilizan, en qué fechas y hacia dónde.

“Esto nos permite construir trazabilidad, conocer el origen de la carne o la leche, y generar reportes verificables para productores, empresas y entidades públicas”, asegura Durango. GanaBosques también identifica actividades en páramos o áreas protegidas como Parques Nacionales Naturales. Su principal aporte ha sido generar transparencia y puede servir para definir medidas de protección o acuerdos de conservación.

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“Antes era muy difícil para las empresas o autoridades saber si un proveedor operaba en zonas con riesgos de deforestación. Hoy es posible identificar alertas y áreas fuera de la frontera agropecuaria”, subraya Durango.

Certificaciones y mercado

La ley establece que la interoperabilidad de los sistemas de información servirá para aplicar el Sello Ambiental Colombiano, que se otorga a productores que demuestran prácticas sostenibles. Actualmente, la Alianza Bioversity - CIAT trabaja con FEDEGAN para actualizar este sello e incluir criterios de cero deforestación. Por otro lado, el Sello Nacional de Negocios Verdes – Cero Deforestación ya contempla trazabilidad y condiciones de cero deforestación para empresas.

“Ambos sellos son instrumentos complementarios que permiten a las empresas acceder a nichos de mercado y visibilizar al productor sostenible”, dice Durango. Esto es relevante en un contexto donde los mercados internacionales exigen cada vez más que las importaciones no provengan de áreas deforestadas, como la Amazonia.

Roberto León Gómez, especialista en desarrollo sostenible, destaca que saber que la carne es libre de deforestación es fundamental para las exportaciones colombianas a Europa. También resalta la importancia de que los consumidores en grandes centros como Bogotá, Cali y Medellín tengan acceso a esta información de trazabilidad.

Este artículo es publicado gracias a una alianza entre El Espectador e InfoAmazonia, con el apoyo de Amazon Conservation Team.