Miedo en mascotas durante el Mundial: cómo proteger a perros y gatos del ruido
Miedo en mascotas: cómo protegerlas del ruido del Mundial

Mientras millones de hinchas celebran con gritos, cornetas y pirotecnia, en la habitación de al lado la historia es otra. Para miles de perros y gatos, la fiesta del Mundial es una pesadilla. El ruido extremo destruye la tranquilidad de los animales de compañía. Por eso, entender qué ocurre en su cerebro y saber cómo actuar es la única diferencia entre un festejo en paz y una crisis en el hogar. No espere al próximo pitazo inicial; proteger a su mejor amigo empieza por reconocer su miedo.

La genética en juego

Para comprender el impacto del bullicio futbolístico, es necesario entender que la sensibilidad al ruido en perros y gatos tiene un componente genético. Según estudios en medicina veterinaria, ciertas razas presentan mayor predisposición a la fobia a los sonidos fuertes. Por ejemplo, los perros pastores y los retrievers suelen ser más reactivos que otras razas. En los gatos, la respuesta de miedo es más universal, aunque algunos individuos se adaptan mejor a entornos ruidosos.

El oído de perros y gatos es mucho más sensible que el humano. Pueden percibir frecuencias más altas y sonidos a mayor distancia. Esto significa que el estallido de un petardo o el rugido de una multitud se amplifica en su sistema auditivo, generando una respuesta de estrés agudo. La hormona cortisol se dispara, y el animal puede entrar en estado de pánico, manifestado por temblores, jadeo excesivo, salivación, intentos de huida o comportamientos destructivos.

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¿Consolar refuerza el miedo?

Existe el mito de que si acariciamos o consolamos a una mascota que tiene miedo, estamos "premiando" y reforzando ese miedo. Sin embargo, la etología moderna desmiente esta creencia. El consuelo no refuerza la emoción negativa, sino que proporciona seguridad al animal. Lo que sí puede reforzarse es la conducta de búsqueda de refugio, pero no el miedo en sí mismo. Por lo tanto, si su perro o gato busca su cercanía durante los estruendos, acariciarlo con calma y hablarle en tono suave puede ayudar a reducir su ansiedad.

No obstante, es importante no exagerar las muestras de afecto ni alterar la rutina habitual. Lo recomendable es mantener una actitud tranquila y predecible, evitando movimientos bruscos o gritos que puedan aumentar la confusión del animal.

Estrategias prácticas para el hogar

Antes de que comience un partido o una celebración, se pueden tomar medidas para minimizar el impacto sonoro. Crear un espacio seguro es fundamental: una habitación interior, sin ventanas o con ventanas cerradas, donde el ruido llegue amortiguado. Colocar mantas gruesas en las paredes o usar alfombras puede absorber parte del sonido. También se puede reproducir música clásica o sonidos ambientales a un volumen moderado para enmascarar los picos de ruido externo.

El uso de feromonas sintéticas, como adaptadores para perros o difusores para gatos, ayuda a crear un ambiente de calma. Estos productos imitan las señales químicas que los animales emiten cuando se sienten seguros. Consultar con un veterinario sobre la conveniencia de usar ansiolíticos naturales o medicación en casos severos es otra opción, siempre bajo supervisión profesional.

Alimentación y olores

La alimentación también juega un papel en la respuesta al estrés. Ofrecer una comida rica en triptófano, como pavo o pollo, puede favorecer la producción de serotonina, la hormona de la calma. Sin embargo, no se debe cambiar la dieta de forma abrupta. Los olores familiares, como la ropa del dueño o su cama habitual, proporcionan seguridad. Dejar una prenda usada cerca del refugio del animal puede reconfortarlo.

En casos extremos, cuando el animal no logra calmarse con ninguna de estas medidas, el aislamiento temporal en una habitación insonorizada puede ser necesario. Pero siempre debe garantizarse que tenga acceso a agua fresca, su lugar de descanso y juguetes que lo distraigan.

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Refugios y atención veterinaria

Durante el Mundial 2026, muchas protectoras de animales han reportado un aumento en las solicitudes de acogida temporal por parte de dueños que no pueden controlar el pánico de sus mascotas. Sin embargo, los expertos recomiendan evitar separar al animal de su entorno familiar, ya que el cambio de lugar puede incrementar el estrés. Si la situación es insostenible, se debe buscar un refugio especializado que ofrezca condiciones de aislamiento acústico y personal capacitado.

La medicina veterinaria dispone de tratamientos para la fobia al ruido, que incluyen terapia conductual y, en algunos casos, medicación. Es fundamental acudir a un especialista si el miedo interfiere con la calidad de vida del animal o si se presentan síntomas físicos como vómitos, diarrea o lesiones por autolesión.

En conclusión, la prevención y la empatía son las herramientas más poderosas para proteger a nuestras mascotas durante las celebraciones futbolísticas. Reconocer su miedo, proporcionarles un entorno seguro y actuar con calma marcará la diferencia entre una noche de terror y una experiencia llevadera.