Oviedo, 11 jun (EFE).- Las redes sociales y la obsesión por la estética están impulsando a los jóvenes a normalizar conductas de riesgo como el uso de anabolizantes y dietas hiperproteicas, mientras aumentan los trastornos de conducta alimentaria (TCA) "silenciosos" en este grupo poblacional.
Expertos alertan sobre nuevos TCA
Así lo han manifestado los doctores Antonio Torres y Rodrigo Santos, expertos en Salud Mental y Medicina Deportiva de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), durante el 32.º Congreso Nacional que se celebra en Oviedo hasta el sábado.
Torres se ha centrado en los TCA "silenciosos", menos visibles que la anorexia y bulimia, pero cuya prevalencia alcanza el 6,5 %, más del doble que la suma de ambos trastornos clásicos. Las redes sociales, la cultura fitness y la obsesión estética actúan como catalizadores, especialmente entre chicos, a diferencia de los TCA clásicos que afectan más a chicas.
Características de estos trastornos
Estos trastornos se caracterizan por un control extremo sobre la calidad de los alimentos, las calorías o el ejercicio físico, lo que lleva a una disminución de la ingesta y puede provocar enfermedades graves e incluso la muerte. Entre los más preocupantes están la ortorexia, la permarexia, el ARFID, la drunkorexia y la vigorexia.
La franja de edad afectada se ha ampliado: antes de la pandemia se centraba en adolescentes de 12 a 18 años, ahora va de los 6 a los 24 años.
Consumo de anabolizantes y dietas hiperproteicas
El doctor Santos ha alertado sobre el consumo de esteroides anabolizantes fuera del ámbito médico, que se extiende entre adultos jóvenes de 20 a 40 años que son usuarios recreacionales de gimnasios, influenciados por redes sociales y la búsqueda de cambios físicos rápidos.
El fácil acceso a estas sustancias y a influencers fitness hace parecer que obtener un buen físico es sencillo con "atajos farmacológicos", pero muchas imágenes están alteradas por inteligencia artificial o filtros.
Señales de alerta y riesgos
Santos ha instado a los médicos a vigilar señales como aumento brusco de masa muscular, estrías, acné severo, alopecia, conductas agresivas o impulsivas, y posteriormente depresión, disminución de la libido o disfunción eréctil. También alteraciones analíticas como caída del HDL, aumento de LDL, glóbulos rojos, daños hepáticos o hipertensión. A largo plazo, preocupa el riesgo cardiovascular, aterosclerosis precoz, miocardiopatías y eventos trombóticos en jóvenes.
Asimismo, ha señalado el abuso de dietas hiperproteicas que desplazan el consumo de frutas, verduras, cereales o legumbres, y suplementos deportivos que se venden libremente pero carecen de respaldo científico sólido. La ingesta recomendada para población activa es de 1,2 a 2 g/kg/día de proteína, y en ningún caso "cuanta más proteína, mejor", ya que el músculo se gana con entrenamiento adecuado, descanso y progresión.



