Las autoridades de Hong Kong presentaron este miércoles cargos contra siete personas y dos empresas por 25 delitos relacionados con el incendio del complejo residencial Wang Fuk Court, el peor siniestro en un edificio de viviendas en décadas, que dejó 168 muertos y miles de desplazados.
Cargos presentados
Tras meses de investigaciones conjuntas de la Policía y la Comisión Independiente Contra la Corrupción, los cargos incluyen homicidio involuntario, conspiración para defraudar, blanqueo de capitales, evasión fiscal y obstrucción a la justicia. Los imputados son directivos e inspectores de la consultora supervisora de las obras, altos ejecutivos de la contratista principal y ambas entidades jurídicas.
El incendio
El fuego se originó el 26 de noviembre en una de las torres del complejo, cuando unas cajas de cartón se prendieron en una plataforma exterior. En 15 minutos, las llamas alcanzaron el edificio contiguo a través de redes de andamiaje no ignífugas. Poco más de una hora después, ardían siete de los ocho bloques de 31 plantas, hogar de 4.600 vecinos.
Negligencias detectadas
Un comité independiente creado por el Ejecutivo constató múltiples negligencias: las alarmas estaban apagadas para facilitar la reforma, las mangueras inutilizadas y faltaban ventanales en las vías de evacuación, acelerando la propagación del humo. Además, los tableros de poliestireno expandido en la fachada actuaron como canalizadores de la combustión.
El director de los servicios de extinción, Andy Yeung, reconoció que el uso de dicho recubrimiento carecía de normativa, un "vacío legal". Las quejas ciudadanas previas sobre estos materiales fueron desoídas por los bomberos y la Oficina de Vivienda.
Chivatazo gubernamental
La vulnerabilidad del recinto empeoró debido a un chivatazo gubernamental que alertó al consultor sobre una inminente visita oficial, permitiendo a los procesados colocar protecciones homologadas solo en las áreas a revisar, dejando el resto desprotegido. Previamente, el Departamento de Trabajo había realizado 17 inspecciones por denuncias de obreros fumando, sin reportar evidencia alguna.
Caos en el rescate
Durante las labores de salvamento, el caos de coordinación lastró el rescate. Las únicas 30 líneas telefónicas de emergencias colapsaron de inmediato, obligando a la Policía a derivar peticiones de auxilio mediante fax.
Consecuencias y auditoría
El colapso de Wang Fuk Court marcó un punto de inflexión en la gestión urbanística de Hong Kong. El Gobierno ordenó una auditoría de emergencia en todas las obras activas, escrutando andamiajes, toxicidad de recubrimientos y operatividad de vías de escape durante rehabilitaciones. La crisis expuso la urgencia de repensar la seguridad estructural en una urbe hiperdensa, lastrada por el envejecimiento de su parque inmobiliario y lagunas en la supervisión técnica.
El ente investigador prevé emitir su dictamen definitivo en septiembre, tras escrutar más de un millón de pruebas materiales, incluyendo fotografías, grabaciones de socorro y mensajes de WhatsApp.



