Asesinan a cobradiario en Barranquilla que ya sobrevivió a un atentado en 2024
Asesinan a cobradiario en Barranquilla que ya sobrevivió a atentado

En la madrugada del miércoles 3 de junio, aproximadamente a las 12:30, la violencia volvió a cobrarse la vida de un cobradiario en Barranquilla. Deison Andrés Morales Almanza, de 25 años, se encontraba en la terraza de su vivienda en el barrio El Edén, en el suroccidente de la ciudad, conversando con su hermana y su cuñado. De repente, una motocicleta se detuvo frente al lugar y el parrillero, sin mediar palabra, desenfundó un arma de fuego y disparó al menos cinco veces contra el joven.

Morales cayó gravemente herido. Sus familiares lo trasladaron de inmediato al Camino La Manga, pero falleció minutos después. Los sicarios huyeron del lugar sin dejar rastro. Este homicidio se suma a una serie de ataques contra cobradiarios en la región.

Un atentado previo que dejó huella

La muerte de Deison no es un hecho aislado. El 24 de diciembre de 2024, Morales logró sobrevivir a un ataque armado en el barrio Por Fin, donde su compañero de trabajo, Juan David De la Hoz Pertuz, fue asesinado. En aquella ocasión, ambos realizaban cobros cuando fueron atacados. Las autoridades indicaron que el incidente estaría relacionado con la pérdida de dinero de una ruta de cobro, una falta que en el círculo del gota a gota suele tener consecuencias fatales.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

Desde entonces, Morales habría recibido amenazas constantes. Diecisiete meses después, los disparos finalmente lo alcanzaron. Un dato relevante es que el joven solo llevaba dos semanas viviendo en la dirección donde fue asesinado. Esto sugiere que intentaba pasar desapercibido o alejarse del peligro, pero sus agresores lograron ubicarlo.

Tercer cobradiario asesinado en 48 horas

El caso de Deison se enmarca en una ola de violencia contra cobradiarios en el departamento del Atlántico. La noche del 1 de junio, en el municipio de Soledad, dos cobradiarios fueron asesinados con apenas hora y media de diferencia. Las víctimas fueron Miguel Ángel Olivero Álvarez, atacado en su vivienda en el barrio Ciudad Bonita, y Gustavo José Rodríguez Charris, muerto en Ciudad Cortissoz en un ataque que, según testigos, iba dirigido a otra persona.

Estos tres homicidios en menos de dos días, aunque no están directamente conectados, comparten un denominador común: todos eran cobradores del sistema ilegal de préstamos conocido como gota a gota o pagadiario. Este sistema, profundamente arraigado en Barranquilla y su área metropolitana, opera con rutas de cobro que manejan grandes sumas de dinero en efectivo, territorios delimitados y una estricta vigilancia.

La dinámica del 'gota a gota'

En este esquema, las pérdidas, deudas internas o incumplimientos no se resuelven por vías legales. Se tramitan bajo reglas impuestas por la violencia. Los cobradiarios, aunque son víctimas frecuentes de homicidios, también forman parte de una actividad ilícita. El gota a gota está tipificado como usura en Colombia cuando excede los límites legales, lo que conlleva sanciones penales.

Esta condición genera una zona gris: los cobradiarios rara vez denuncian las amenazas, no existen rutas de protección institucional y los conflictos quedan encapsulados dentro del mismo circuito ilegal. Las amenazas circulan sin control y, cuando se materializan, ya es demasiado tarde.

Deison Morales logró esquivar la muerte una vez, pero en el sistema en el que se movía, sobrevivir no significaba estar a salvo. Su caso refleja una realidad recurrente en la región, donde la violencia contra los cobradiarios sigue cobrando vidas.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar