El Papa León XIV llegó alrededor de las 10:45 horas de este miércoles al Centre Penitenciari Brians 1, situado en Sant Esteve Sesrovires (Barcelona). Allí se encontró con aproximadamente 80 internos procedentes de tres centros penitenciarios: 13 mujeres y 26 hombres de Brians 1, 32 hombres de Brians 2 y 9 mujeres del Centro Penitenciario de Mujeres de Barcelona, conocido popularmente como prisión de Wad-Ras.
Robert Prevost, el primer Papa en visitar una cárcel en España, fue recibido por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska; el presidente de la Generalitat, Salvador Illa; la alcaldesa de Sant Esteve Sesrovires, Roser Brosed; el consejero de Justicia y Calidad Democrática, Ramon Espadaler, y el obispo de Sant Feliu de Llobregat (Barcelona), Xabier Gómez.
Acto en el teatro de la prisión
En el teatro del centro, además de los internos, esperaban el director de la prisión, Jordi Pons, funcionarios, voluntarios de la Pastoral Penitenciaria y párrocos, entre ellos el sacerdote mercedario Jesús Bel, coordinador de la Pastoral Penitenciaria del Obispado de Sant Feliu de Llobregat y capellán del módulo de hombres de Brians 1, así como el capellán de Wad-Ras y del módulo de mujeres de Brians 1, Jesús Roig.
El acto, con una duración aproximada de 20 minutos, comenzó con la interpretación de la canción 'Ayúdame a caminar' a cargo de los internos de Brians 1 y un saludo de Pons. Tras el testimonio de dos reclusas, Montserrat y Josefina, finalizó con la interpretación del 'Virolai' y la bendición del Pontífice, quien les dirigió unas palabras antes de continuar hacia Montserrat.
Obsequios de los internos
Hacia el final del acto, los internos entregaron a León XIV varios obsequios elaborados por personas privadas de libertad en el marco de actividades formativas y artísticas de los centros penitenciarios de Cataluña. El conjunto incluye un cuadro pintado por un interno de Brians 1 y un plato de cerámica creado conjuntamente en los talleres de diseño, cerámica y serigrafía de Brians 2.
El cuadro incorpora elementos de simbología cristiana: una paloma en el centro, asociada a la paz, la esperanza y el Espíritu Santo, y en la parte superior una cruz inscrita en un círculo, combinando formas geométricas y colores suaves para construir una imagen espiritual. El plato de cerámica evoca el 'trencadís', un estilo artístico característico de Cataluña, con una paloma surgida casi accidentalmente durante el proceso creativo. Para los creadores, esta obra simboliza libertad y límite, apertura y contención, transmitiendo un mensaje de esperanza, transformación y dignidad humana.
Carta de agradecimiento
El plato va acompañado de una carta escrita por los internos participantes, donde expresan su agradecimiento al Papa por la visita. En las primeras líneas, destacan "la emoción" de formar parte de este momento y contribuir a través del arte. "Reciba este presente como muestra de agradecimiento y como recuerdo de su visita al Centro Penitenciario Brians. Con este obsequio, las personas internas queremos expresar la emoción que nos ha generado poder formar parte de este momento y contribuir, a través de la creación artística, a este encuentro", señala la misiva.
Por su parte, el Papa entregó una iconografía religiosa destinada a permanecer en Brians 1 como testimonio de su visita.
Preparación del encuentro
Los alumnos del Centro de Formación de Adultos de Brians 1 prepararon varios murales de bienvenida con mensajes dirigidos al Papa, colocados en la entrada del teatro. La decoración floral estuvo a cargo de las mujeres internas que finalizan el certificado profesional de floristería impartido por el CIRE en Brians 1, con una composición que incluye lirio, rosas y claveles blancos, eucalipto y paniculata, entre otras flores.
La participación de los internos en los murales, la decoración floral, la música, los testimonios y los obsequios convirtió la visita en una experiencia construida colectivamente, reflejando el espíritu de reinserción y esperanza que promueve la Pastoral Penitenciaria.



