Un informe de The New York Times reveló la existencia de una mina de oro vinculada al Clan del Golfo que operaría dentro de una base militar en Colombia. Se trata de La Mandinga, un predio de aproximadamente 2.000 hectáreas ubicado entre los municipios de Cáceres y Caucasia, en el Bajo Cauca antioqueño.
El periódico estadounidense denunció que tomaron imágenes claras de mineros con mangueras de alta presión que estaban 'destrozando' una zona boscosa de la base, sede del Batallón Rifles 31. Según el reportaje, no había rastro de una cerca que separara la base de La Mandinga.
El comandante de la base, coronel Daniel Echeverry, negó inicialmente que se estuviera extrayendo oro en su base. Sin embargo, el diario aseguró que los generadores diésel de una mina en operación 'son ensordecedores' y que, según imágenes satelitales, las excavaciones se habrían extendido hasta unos 137 metros de la piscina privada y las instalaciones de la base.
Echeverry dijo que tenía conocimiento de la minería ilegal al lado de la base, pero que el Ejército no 'emprendería acciones armadas contra civiles, incluso si estaban cometiendo delitos'. Posteriormente, acudió al lugar donde estaban los mineros y les ordenó marcharse, advirtiendo que era propiedad privada del Ministerio de Defensa.
Soldados trajeron galones de gasolina, rociaron el equipo minero y le prendieron fuego. Algunos mineros sacaron machetes y lanzaron piedras, mientras los soldados cortaban mangueras con motosierras. Los trabajadores intentaron rescatar su equipo y apagar las llamas con baldes de agua fangosa de los pozos dejados por la minería.



