Así fue la celebración de la selección mexicana con el gol de Julián Quiñones. Foto: EFE - José Méndez
Primeros instantes del Mundial
No habían pasado ni 30 segundos del partido y los mexicanos ya se sentían en una nube. Iban sobrados. Sudáfrica, desde la previa, no les parecía rival. Y por eso, desde el arranque, los más de 80.000 aficionados que llegaron al Azteca bajaron desde la tribuna el “ole”. Para su fortuna, fue un buen presagio.
La confianza de la hinchada
La confianza de la hinchada, que asistió a su templo en marejada, la respondió enseguida Julián Quiñones. Naturalizado entre los locales, el colombiano recibió en el área, regateó a un rival, lo dejó en el camino y anotó el primer gol del encuentro. La multitud estalló en júbilo, coreando su nombre y celebrando el tanto que ponía a México adelante en el marcador.
Por Fernando Camilo Garzón



