Edin Dzeko lidera a Bosnia en su regreso al Mundial 2026 ante Canadá
Dzeko lidera a Bosnia en su regreso al Mundial ante Canadá

Zagreb, 11 jun (EFE).- El incombustible delantero Edin Dzeko, de 40 años, lidera a Bosnia-Herzegovina en su esperado regreso al Mundial, este viernes ante Canadá en Toronto, en medio de una auténtica fiebre nacional, homenajes institucionales y la esperanza de un país volcado con su selección.

El regreso de los Dragones

El regreso de los 'Dragones' al Mundial, doce años después de Brasil 2014, llega con un equipo que combina experiencia y juventud, pero que mantiene en Dzeko a su principal líder, máximo goleador histórico y jugador más veces internacional.

Bosnia comparte el Grupo B con Canadá, Catar y Suiza, y el encuentro con los norteamericanos resulta fundamental en las aspiraciones de los balcánicos.

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Homenajes y fervor nacional

En Sarajevo se presentó este jueves un sello conmemorativo dedicado a los 'Dragones' por su clasificación al Mundial, en un acto de los Correos bosnios en la que también se crearon unas placas de honor al seleccionador, Sergej Barbarez, y a Dzeko.

En ciudades como Sarajevo, Tuzla, Mostar o Zenica se han habilitado espacios públicos para seguir los partidos en pantallas gigantes, mientras que la diáspora bosnia se organiza para apoyar a su selección en Canadá.

En la capital, se prevén grandes concentraciones en la plaza Alija Izetbegović y en la explanada del Ayuntamiento, donde miles de aficionados se reunirán para seguir el debut ante Canadá.

El fenómeno también se extiende a ciudades más pequeñas, donde el ambiente futbolístico se une al sentimiento nacional, con proyecciones públicas en lugares como Jajce y Stolac y una gran zona de aficionados habilitada en Zenica, sede habitual de la selección.

Ese fervor no se da en la República Srpska, el ente serbobosnio, lo que pone de relieve que las divisiones siguen existiendo pese al mundial en este pequeño país multiétnico.

Murales y proverbios

Aficionados, con ayuda de la comunidad local, pintaron en el centro de Breza, al norte de Sarajevo, un mural gigante con la imagen de Dzeko, convertido en un motivo recurrente de arte callejero en distintas ciudades bosnias. Al mismo tiempo, la expresión "ser un Barbarez", en referencia al apellido del seleccionador, se ha popularizado como una especie de proverbio que evoca liderazgo y una actitud inquebrantable, asociada a un hombre cuyo vocabulario no incluye la rendición, según describe el portal de noticias 'Bosna'.

Solidaridad y sacrificio

La admiración por Dzeko y Barbarez va más allá de lo deportivo, tal como señalan los medios bosnios, que recuerdan que el delantero es el único capitán del Mundial que donará todos los ingresos que obtenga en el torneo a causas benéficas. Barbarez, quien ya es uno de los seleccionadores con el salario más bajo de toda la competición, ha decidido donar la mitad de su sueldo anual a fines humanitarios.

La infancia de Dzeko en Sarajevo estuvo marcada por la guerra de Bosnia (1992-1995): tenía seis años cuando comenzó el conflicto y, durante el asedio de la ciudad, el fútbol se convirtió en su forma de escapar de la realidad.

"Nuestra casa fue destruida, así que tuvimos que mudarnos con mis abuelos. Toda la familia vivía allí bajo el mismo techo, quizá 15 personas hacinadas en un apartamento de 35 metros cuadrados", recordó Dzeko en una entrevista.

El delantero ha recordado los sacrificios que sus padres hicieron para protegerlo y entre sus recuerdos más duros figura el día en que su madre le impidió salir a jugar poco antes de que una granada impactara en el solar en el que daba patadas al balón.

Preparación física y mental

En lo deportivo, el equipo de Barbarez ha creado una planificación específica para su capitán, que se reincorporó de forma reciente a los entrenamientos después de unas molestias.

El cuerpo técnico ha diseñado sesiones que combinan el gimnasio con trabajos tácticos que buscan sacar todo el partido a su presencia en el área rival sin sobrecargarlo físicamente.

El propio Dzeko ha reconocido recientemente el paso del tiempo y las exigencias de seguir compitiendo al máximo nivel a su edad.

En una entrevista con ESPN, el delantero admitió que sufre "dolores por todos lados por la mañana", aunque reconoce que nunca imaginó seguir jugando a los 40 años, algo que atribuye a su amor por el fútbol.

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"Tienes que trabajar un poco más que cuando tenías 20 años, pero me encanta entrenar", afirmó el goleador, que explica que ha adaptado su forma de jugar para seguir explotando su instinto goleador.