Cuando Irán debute en Los Ángeles en el Mundial de 2026, el empresario iraní-estadounidense Ehsan Shafi estará en las gradas apoyando al Team Melli en su país de residencia. Sin embargo, la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán ha generado divisiones entre los aficionados de la diáspora.
Una comunidad dividida
Shafi, de 46 años, expresó su emoción por ver a la selección iraní, pero reconoció la tensión: "Es una situación muy complicada. A nadie le gusta ver a su país bajo bombardeos". Por otro lado, Shawn Rezaei, ejecutivo de restaurantes de 59 años, decidió boicotear el torneo: "Este equipo no representa a la nación, son un instrumento de propaganda del régimen".
El contexto del conflicto
Irán se enfrentará a Nueva Zelanda y Bélgica en Los Ángeles, y luego viajará a Seattle para enfrentar a Egipto. La comunidad iraní-estadounidense, conocida como "Teherángeles", se encuentra dividida entre el orgullo por la identidad iraní y el rechazo a los gobernantes del país.
Las entrevistas de Reuters con hinchas y la revisión de redes sociales muestran a una comunidad que sopesa si asistir a los partidos o desvincularse por completo de la competición, en medio de la campaña de bombardeos de Washington.



