La selección de Irán no solo tuvo que conformarse con un empate 2-2 frente a Nueva Zelanda en su debut del Mundial 2026, sino que además enfrenta una incómoda situación logística y política. El equipo, que juega todos sus partidos en Estados Unidos, se ve obligado a pernoctar en México debido a la prohibición del gobierno estadounidense, encabezado por el presidente Donald Trump.
Quejas del director técnico y los jugadores
El entrenador Amir Ghalenoei declaró en la rueda de prensa posterior al partido: “Somos el equipo más maltratado de todo el Mundial”. En zona mixta, el delantero Mehdi Taremi calificó la logística del torneo como “un desastre”. Tras el encuentro en el SoFi Stadium de Los Ángeles, la delegación iraní debió regresar a Tijuana, México.
Mohammad Mohebi también expresó su descontento: “Luego del viaje fuimos directamente al entrenamiento. Estamos cansados. Este tipo de cosas no son nada justas”. Aunque Taremi aclaró que estas quejas no son una excusa, pidió a la FIFA igualdad de condiciones competitivas.
Llamado a la FIFA
“Es mucho estrés para los jugadores, tenemos poco apoyo, creo que la FIFA podría haberlo hecho mejor. Estamos cansados de esta situación, hemos tenido muchos problemas estos últimos meses, solo queremos paz, alegría, ¿no son esos los slogans de la FIFA?”, sentenció Taremi.
El equipo iraní ha estado en el foco público desde antes del Mundial, con amagues de no participación y la incómoda “acomodación” en México. La situación refleja las tensiones políticas entre Irán y Estados Unidos que afectan al deporte.



