Nueva York, 3 jun (EFE).- Toda una generación de neoyorquinos, tanto nacidos en la Gran Manzana como llegados de otras partes, vibró este miércoles por la noche con la victoria de los New York Knicks por 95-105 en casa de los San Antonio Spurs. Centenares de miles de aficionados se volcaron en las calles alrededor del Madison Square Garden para celebrar este momento histórico.
Una ciudad teñida de azul y naranja
Los seguidores de los Knicks inundaron las calles de Nueva York con los colores azul y naranja durante el partido, conscientes de que era un momento único para la ciudad, que no veía a su equipo en unas Finales NBA desde 1999. Miles de policías patrullaban los alrededores del Madison Square Garden, convertido en una meca del baloncesto. Todos los presentes en la calle miraban hacia el estadio mientras celebraban cada canasta, y los pocos afortunados que lograron entrar disfrutaron de las pantallas gigantes en la fiesta de visionado de la Plaza 33.
Locura y euforia en las calles
Los fanáticos que salieron a las calles dejaron la cordura en casa, y las locuras aumentaban a medida que se acercaba el final del partido, al ver cómo Nueva York asaltaba el fortín de Wembanyama y ponía el 1-0 a favor de los Knicks. "¡Knicks en cuatro, Knicks en cuatro, Knicks en cuatro!", gritaba la multitud. La euforia adoptó formas de todo tipo: algunos se disfrazaron de Spiderman, otros alzaban escobas y la mayoría abrazaba a desconocidos convertidos en familia baloncestística por una noche.
Las calles de Nueva York explotaron en cada esquina cerca del Madison, con grupos organizando peleas de boxeo improvisadas, hombres en silla de ruedas siendo jaleados en pasillos llenos de frenesí, y decenas de jóvenes tomándose la mejor foto de la noche junto a la estación de la calle 34, pintada para la ocasión.
Testimonios de aficionados
"El último campeonato de los Knicks fue en 1973 y yo tengo 52 años, nací en 1974. No he vivido nunca un título de Nueva York. He vivido en Atlanta nueve años, pero me he criado en Nueva York y he vivido aquí el resto de mi vida. Es realmente especial poder vivirlo y que sea con mi hijo", aseguró Mike McCarthy, un aficionado que visitó la fiesta de visionado en Central Park.
"Es un momento único, venir desde mi casa en Nueva Jersey y estar delante del Madison Square Garden en una noche así", comentaba Shan Non, quien llegó a Nueva York en el año 2000 y lleva 26 años apoyando a los Knicks sin haberlos visto nunca en unas Finales NBA.
En contraste, el joven aficionado James Narrow se dejaba llevar por la emoción: "¡Creo que los Knicks ganarán en cinco partidos. He apostado mil dólares en Kalshi y ganaré 10.000 dólares!". Y bromeó: "Brunson lo cambiará todo aquí en Nueva York, la ciudad explotará si ganamos. Haría lo que fuera por ganar el campeonato. Dejaría que Brunson hiciera conmigo lo que quisiera en la cama".
La noche quedará grabada en la memoria de los neoyorquinos, que esperan que esta sea la primera de muchas victorias hacia el ansiado título.



