Valle Medio del Magdalena: 4 años dormido mientras importaciones de gas suben
Valle Medio del Magdalena: 4 años dormido mientras suben importaciones de gas

Mientras las importaciones de gas aumentan en Colombia, el Valle Medio del Magdalena permanece inactivo desde hace cuatro años, a la espera de definiciones que permitan aprovechar su potencial energético. Expertos del sector señalan que esta región podría ser clave para reducir la dependencia externa y fortalecer la autosuficiencia del país.

Potencial geológico y experiencia acumulada

Jaime Checa, presidente de la Junta Directiva de la Asociación Colombiana de Geólogos y Geofísicos de la Energía, afirmó que el Valle Medio del Magdalena reúne condiciones excepcionales para convertirse en una de las principales apuestas energéticas del país en las próximas décadas. La región cuenta con una larga tradición petrolera, infraestructura instalada, experiencia técnica y recursos geológicos que permitirían desarrollar hidrocarburos no convencionales a gran escala.

Checa, geofísico con 35 años de experiencia en la industria, destacó que el Valle Medio tiene características únicas en América Latina. “Allí se ha producido petróleo durante más de un siglo y la actividad extractiva sigue vigente. Es una comunidad que conoce el petróleo, que ha convivido con él”, señaló.

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Aunque las comparaciones con Vaca Muerta, el yacimiento argentino que transformó el panorama energético de ese país, aún son expectativas, Checa considera que existen elementos suficientes para aspirar a un escenario similar. Sin embargo, advirtió que el éxito dependerá de la capacidad institucional, logística y operativa para desarrollar los proyectos.

La Formación La Luna: una roca de clase mundial

Uno de los factores que despierta mayor expectativa es la Formación La Luna, una roca considerada por especialistas como una de las más importantes del continente para la generación de hidrocarburos. “Tenemos conocimiento de que hay una roca que se llama la Formación La Luna, que tiene una calidad de clase mundial y que puede llegar a producir grandes cantidades de recursos de petróleo y gas no convencional”, explicó Checa.

No obstante, el dirigente gremial insistió en que el principal reto no está en el subsuelo, sino en la superficie. El desarrollo de hidrocarburos no convencionales requiere niveles de eficiencia muy superiores a los que han caracterizado algunos proyectos energéticos en Colombia. “Necesitamos vías, empresas proveedoras de servicios y, en una sola palabra, eficiencia. Que las cosas se puedan hacer bien y rápido”, afirmó.

Infraestructura e institucionalidad: los desafíos clave

Checa explicó que estos desarrollos funcionan bajo esquemas industriales comparables a una fábrica, donde múltiples actividades se ejecutan de manera simultánea y coordinada. Cualquier interrupción puede afectar significativamente los cronogramas y los costos. “Aquí no cabe estar parados una vez por semana por un bloqueo. No cabe que los vehículos no puedan transitar porque un puente se cayó. Todo tiene que funcionar como una fábrica, producción en serie”, sostuvo.

Desde su perspectiva, la clave está en construir una institucionalidad sólida que coordine los intereses de los distintos actores. “Es muy necesario que exista una institucionalidad fuerte, que haya un gobierno local dispuesto a ayudar, a impulsar y a generar un ambiente colaborativo entre industrias, comunidades y gobierno”, agregó.

No convencionales: un complemento, no una solución única

La discusión sobre el potencial del Valle Medio suele asociarse a la posibilidad de que Colombia recupere la autosuficiencia energética y reduzca las importaciones. Sin embargo, Checa planteó una visión más amplia: “Personalmente no creo que los no convencionales sean la salvación o algo que por sí solo pueda transformar la realidad de Colombia”.

En su lugar, propuso una estrategia que combine distintas fuentes de abastecimiento: “Es un elemento más. Tenemos que combinarlo con otros, por ejemplo el offshore. También tenemos los recursos convencionales. Hay una serie de caminos que no son excluyentes”. La exploración costa afuera, la producción tradicional y los no convencionales conformarían un portafolio complementario para fortalecer la seguridad energética.

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Producción potencial y urgencia de decisiones

Las proyecciones iniciales estiman que los no convencionales podrían aportar cerca de 140.000 barriles diarios de petróleo, equivalentes a una quinta parte de la producción actual del país, que ronda los 700.000 barriles diarios. Checa recordó que Colombia cuenta con respaldo legal para iniciar los primeros pilotos de fracking desde hace más de cuatro años, pero no se ha materializado ninguno. “Sin haber hecho siquiera el primer proyecto de fracking, es difícil hacer estimados de cómo nos va a ir”, afirmó.

La urgencia también se relaciona con el abastecimiento de gas natural. “Hoy en día el mundo no espera. La gente necesita prender la estufa. Si no lo producimos nosotros, lo vamos a tener que comprar afuera”, advirtió Checa. Como ejemplo, mencionó a Argentina, que pagó cerca de 8.000 millones de dólares al año por gas importado de Bolivia antes de revertir esa tendencia con el desarrollo de Vaca Muerta.

Colombia dispone de recursos en distintas regiones, como el gas del Valle Inferior, el Piedemonte, las reservas costa afuera y los no convencionales. La principal dificultad, según Checa, es la velocidad de desarrollo: “Colombia tiene la suerte de contar con esos recursos, pero todo ocurre con una muy baja eficiencia. Hay países que no tienen el recurso y les toca comprarlo. Nosotros sí lo tenemos y estamos dormidos encima de él”, concluyó.